12 LORENZO Estaba volviéndome loco por culpa de Mia o cómo demonios se llamase. Intentar entenderla era peor que abrir una caja china. Por suerte, era un libro abierto y entendía de inmediato cada vez que me mentía, pero eso no me consolaba. Quería saber todo sobre ella y después de haberla visto llorar durante el desayuno, sentía la necesidad de protegerla y de destruir aquello que la lastimaba así. “No será que te has enamorado?”, se burlaba Jacob después que me había descargado con Mariela cuando había venido a decirme que Mia no había querido abrir la puerta y le había dicho que no tenía hambre para almorzar. Había sido en vano cuando intentó justificarse diciendo que la muchacha estaba mal y que necesitaba elaborar su dolor. Había salido corriendo al primer piso y había golp

