01

1325 Words
Abro mis ojos con un poco de pesadez, pero al momento un terrible dolor de cabeza me asalta, causando que cierre mis ojos con fuerza y lleve mi mano derecha a mi frente y la presiono. Dejo pasar unos segundos cuando soy consciente de algo. Un brazo alrededor de mi cintura. Me abstengo de gritar cual loca, y antes de realizar alguna acción intento recordar que demonios había pasado. Pero no puedo. Las imágenes son muy difusas y me dan más dolor de cabeza. Trato de sentarme y poder salir de patas, el agarre se hace un poco más fuerte. Tomo una gran bocanada de aire y con mucho sigilo trato de liberarme de aquel agarre. Lentamente retiro el brazo y por fin soy libre de aquel agarre. Cuando puedo ponerme de pie, un dolor me abraza. ¡No me jodan! Si seré estúpida, esta es la jodida prueba, además de la notable desnudez en la que estoy, esta es una prueba irrefutable de que he perdido mi virginidad. A tientas busco mi ropa en aquel desorden. Cuando me estoy colocando mis pantalones (estoy sin camisa) decido observar a mi compañero. Y ¡Jesús! Es aquel chico de anoche, ahora puedo verlo con más entendimiento. Es más guapo de lo que pude observar anoche. Con su cabello rubio totalmente alborotado, sus ojos cerrados y sus pestañas risadas y su respiración tranquila me daban la mejor imagen, pero... ¡¿Por qué coños sigo aquí como estatua?! - j***r - murmuro por lo bajo. Termino de vestirme y busco mi bolso. Con mis zapatos en la mano salgo de la habitación, cierro la puerta con el mayor silencio posible. Observo el pasillo y noto que estoy en un hotel lujoso. Camino hacia el ascensor y por suerte no hay nadie. Presiono el botón del lobby y en lo que baja me voy colocando mis deportivas. Una vez en el lobby, camino con la mirada baja y con mi cabello cubriendo mi rostro. Solo miro un poco y hay dos recepcionistas en recepción. Una vez en la acera, noto que aún está un poco escuro. Miro el nombre del hotel y casi se e cae la quijada como en las caricaturas. Estaba en el "InterContinental New York Times Square", con los nervios hasta las nubes, busco un maldito taxi e irme a casa de Elisie. Cuando por fin uno se detiene, le doy la dirección y recargo mi espalda en el sillón dejando salir el aire que no sabía que tenía contenido en mis pulmones. - ¡Me lleva la que me trajo! -exclamo mientras sujeto mis cabellos y los estrujo entre mis dedos. Para darles una idea de como me estoy comportando, soy como una niña a la cual le han negado comprarle su juguete. - Soy una completa estúpida. -estiro mis cabellos una vez más, antes de recargar de nuevo mi cabeza en el respaldo del sofá. Cierro mis ojos, inhalo y exhalo tratando de tranquilizar mis desordenados pensamientos. - Hemos llegado señorita -la voz del taxista me saca de mi ensoñación. - Muchas gracias. -le pago y me dispongo a ir a casa de Elisie. Levanto la vista y veo complejo de apartamentos en el que vive Elisie. Soltando un largo suspiro, entro al edificio. Subo al ascensor y aprieto el botón del piso 6. Una vez en el piso, mi cuerpo comienza a temblar un poco. Cuando estoy frente a la puerta comienzo a hurgar en mi bolso en busca de la llaves que la madre de Elisie me dio. Abro la puerta y trato de hacer el menor ruido posible. Todo estaba apagado, me imagino que sus padres aún duermen y ella también. O eso espero, Eli es una chica de mente más abierta, por lo que no me sorprendería de que no se encuentre en su habitación. Después de todo se veía muy a gusto a lado de Cristian. Cierro la puerta despacio y camino por el pasillo hacia la habitación de mi amiga. Abro la puerta y veo un bulto sobre la cama. Miro mi móvil y son casi las seis. Camino hacia el lugar donde dormiré; el cual consiste en una colchoneta, sabanas y almohadas. - ¡Puta madre! - No puedo evitar exclamar. ¿La razón? Sonará chicle, pero me he golpeado mis dedos con la mesa de noche de Elisie y por el escandalo, la perra de Eli me ha la dado un golpe. - ¡Estúpida, me ha dolido! -sobo la zona afectada. - ¿mhp? -es el único sonido que hace. No abre los ojos. Se sienta y aun con sus ojos cerrados se mantiene en esa posición. Solo la miro, hasta que por fin parece reaccionar. Me mira, pero parpadea repetidas veces. - ¿Saige? - dice mi nombre con duda. - ¡No! -digo con sarcasmo. Pongo los ojos en blanco. - Soy la bruja de Tangamanga Pio. - ¿No era del 71? - ¡Lo que sea! -gruño. - ¿Y bien? -arquea una ceja. - ¿Dónde estabas? Cuando volví por ti, el barman me dijo que te habías ido con un chico. - Lo que sucede, es que no recuerdo nada. -gruño frustrada. -¿Qué es lo ultimo que recueras? Me siento a su lado sobre la cama. Dejo caer mi cuerpo recostando mi cabeza sobre el regazo de Elisie. Nos mantenemos en silencio. He cerrado los ojos para ver si así puedo recordar aunque sea un poco, pero me es imposible. - Lo ultimo que recuerdo, es bailar con el mismo tipo con el que me vieron irme, pero ya de ahí todo está en blanco. -golpeo la cama con mis puños. - Y no solo eso, me he despertado desnuda en un lujoso hotel a su lado. Y te lo puedo afirmar, he perdido la virginidad en aventura de una noche. Quiero llorar ante ese hecho. Yo quería que fuera especial, una cena, una película o cualquier cosa romántica y después hacer el amor toda la noche. Pero no, ¡Tenia que joderla!, Por eso no es bueno beber hasta perder la conciencia de tus actos. Miro a Elisie la cual me mira con diversión. - ¡Deja de verme así! No es gracioso - Lo siento, pero tu cara me dice lo que estabas pensando. Cariño, no todo se puede con chocolates y flores. Lo sé. Pero como dicen, soñar no cuesta nada. - Solo déjame preguntarte, ¿usaron protección? La pregunta me ha dejado en blanco, pues no tengo ni la más remota idea. Pero decido confiar, que él no fuera tan idiota de no haber tomado precauciones. Por lo que decido arriesgarme. - Si - Espero que Elisie no vea detrás de esta estúpida mentira. Que siendo honesta, es más para que me la crea yo, a que me la crea ella. Solo me queda rezar para que así sea.  ¡Por Dios!  Acabo de cumplir los 18 y aun estoy en duodécimo grado. Pero para que negarlo, el tipo estaba para comérselo entero. ¡j***r! Leer la trilogía completa de las cincuenta sombras pervierte a cualquiera. ¡Puta mente lasciva! Dejando el tema por la paz, decidimos dormir un rato. Colocando mi piyama color rosa me acuesto en mi lugar, abrazando mi peluche. Y no, no es un oso de felpa. Es un perrito de felpa. Cierro mis ojos, dispuesta a dormir, pero aquellos ojos color mercurio me persiguieron aun en sueños. Cuando Elise y yo despertamos eran las 16:40, lo bueno es que mis padres estaban de viaje en Colorado y yo me quedaba con Eli. Por suerte sus padres son compresivos. Pero si nos regañaron por llegar tarde. Nos la pasamos el resto de la tarde viendo películas y comiendo palomitas y pizza. Fue un buen domingo. Lo malo, es que mañana es lunes. Inicio de semana. El día más pesado y horrible para mí y Elisie. Bueno para todos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD