Clara no lo puede creer, lo tiene ante sus ojos que derraman lágrimas de la felicidad, el hombre de su vida, su verdadero amor. Clara lo mira y lo toca, ¿será real ?, ¿será una alucinación? Entonces comprendiendo que es Elliot, Elliot en carne y hueso, lo abraza, con tanta fuerza como si temiera que de nuevo pudiera esfumarse, y si de hecho lo hiciera entonces ese momento hermoso bastaría para seguir adelante, con más fuerza y ánimos. Luego de un instante de solo estar entrelazados uno con el otro él la toma de los hombros y la mira con intensidad, luego le dedica una sonrisa, una dulce y cálida, pero a la vez tan seductora que Clara se siente inmensamente dichosa de ser la dueña de esa sonrisa. _ ¡Claro que volví amor, Clara, mi Clara! _ Entonces la besa sintiendo el dulce sabor de sus l

