Los días pasan y Elizabeth comienza a mirar a Evans como a un buen amigo, alguien en quien confiar y a quien contarle sus cosas más íntimas, pues él le inspira la confianza que se requiere en las buenas relaciones. El carácter de madame Eleanor ha bajado un poco su intensidad. Al parecer Evans la ha sabido mantener a raya, cosa que Elizabeth le agradece profundamente. Es domingo y madame Eleanor decide salir y darse un baño de río, quiere tomar un poco de sol. Las mucamas la acompañan al río que circunda los manzanos, no es tan caudaloso como el que se encuentra a mayor distancia de la mansión pero para el fin le sirve a la madame. Madame Eleanor se coloca un bañador y en poco tiempo ya está dándose un refrescante baño. Pide a las mu camas estén atentas, pues los animales rastreros le c

