''No siempre todo es dolor, a veces el amor lo pinta todo, a veces la alegría llega y se queda por mucho tiempo, a veces solo la felicidad lo llena todo. ''
Mi alarma comenzó a sonar y me levanté de inmediato, tomé tres minutos de mi tiempo para procesar la hora, para luego adentrarme al baño rápidamente, la ducha más rápida que jamás había tomado.
Salí con prisa y busqué la ropa en mi armario, quiero decir que agarré lo primero que encontré pero en realidad busqué un poco pero al fin encontré la ropa para empezar a vestirme.
Me puse un pantalón n***o tiro alto, una camisa manga tres cuarta morada y unas zapatillas negras. Me hice una trenza francesa y solo puse brillo en mis labios.
Agarro mi bolso revisando que esté todos los cuadernos de hoy, metí mi teléfono y las llaves.
Creó que me tarde más de cinco minutos pero todavía me quedaban otros cinco para que él llegara.
Mientras caminaba hacia la sala vi que estaba comiendo galletas con un vaso de leche que seguramente mi mamá le dio, llegue hasta él y lo agarre por él brazo sacándolo de casa lo más rápido que pude.
—No puede ser que hayas llegado minutos antes—él sonrió y yo lo miré mal mientras nos subíamos al auto.
El camino no fue tan largo, realmente no vivimos tan lejos pero ir en auto lo hace mucho más fácil.
—No sabes cuan entusiasmada está mi mamá por conocerte—me dice él sin una pizca de nervios en cambio yo estaba por explotar a causa de ellos.
—Sí, yo también estoy entusiasmada y muy nerviosa—digo viendo por la ventana del auto y apreciando la hermosura de la naturaleza y la ligereza de las hojas al danzar con el viento.
—Entonces ¿Cuándo piensas bajar del auto?
— ¿Qué pasó? ¿Ya llegamos?
—Pues, realmente no hay mucha distancia que recorrer y te quedaste perdida viendo por la ventana—me reí.
—Es que estaba viendo la naturaleza, son cosas que de verdad se deben apreciar—me siento muy nerviosa, mis manos están sudando.
—Sí, así como tú. Eres tan digna de apreciar como la misma naturaleza—sentí el sonrojo subir hacia mis mejillas.
—Estoy nerviosa—él tomó mi mano.
—No deberías estarlo—acarició mi mano con suavidad y eso logró tranquilizarme un poco—confía en mí, le caerás bien—llevó mi mano a sus labios para dejar un beso en mi dorso.
—Está bien—Y le sonreí para luego acercarme y darle un beso en la mejilla.
—Ya podemos bajarnos—hicimos exactamente eso y caminamos el sendero de piedras rodeados de hermosas flores hasta llegar al porche de su casa.
Al entrar a la casa vi a la mamá de Ben caminando de un lado a otro, luego de un minuto se dio cuenta que estábamos allí y se quitó el delantal que parece no se había dado cuenta que aun tenia puesto y lo puso en el mesón, se acercó y me recibió con un gran abrazo al que no tuve más que corresponder.
—Hola soy Maribel, la madre de Ben. Todos estos años he escuchado a mi hijo hablar de ti y me alegra conocerte por fin—asentí y Ben sonrió con timidez.
—Hola señora Maribel, mi nombre es—No pude terminar de hablar porque me interrumpió.
—Sí, lo sé muy bien, Fabiana la novia de mi pequeño hijo.— No pude evitar reírme y Benjamín me vio con sus ojos entrecerrados.
—Esa misma soy—dije evitando reírme más.
—Ven, vamos a la mesa. —asentí y seguí a Benjamín hasta la mesa.
Mientras comíamos la mamá de Ben no dejaba de contarme todas las travesuras que hacía mi novio cuando era pequeño, mientras él le lanzaba una mirada fulminante a su madre y yo no podía dejar de reírme.
Luego de comer nos sentamos en el sofá y nos quedamos viendo como si no hubiera nada más en este lugar que nosotros dos, pegamos nuestras frentes y Ben comenzó a rozar su nariz con la mía hasta que sus labios terminaron en los míos, lo besé con amor y en eso sentimos una luz que chocó con nosotros.
Nos volteamos y la mamá de Benjamín sostenía su celular en dirección a nosotros, mi novio negó y tomó mi mano levantándonos.
—Fue un placer conocerla, nos vemos en otra ocasión—ella volvió a abrazarme.
—Lo mismo digo cariño, eres bienvenida aquí siempre—le sonreí y me alejé para caminar hacia la puerta con Benjamín.
Ya estando afuera caminamos un poco hasta llegar a un parque que está cerca sabiendo que aún nos quedaba tiempo, ya estando allí nos sentamos en unos columpios y empezamos a hablar.
Jamás había hablado tanto con alguien, yo me reía de cualquier tontería que decía y la gente pasaba y nos quedaban viendo como si fuéramos dos locos y necesitáramos ayuda, que en efecto necesitamos.
Ya era la hora de ir a clase y caminamos hacia el auto mientras él me iba abrazando por la cintura y yo tenía mi cabeza apoyada en su hombro.
Me dio un beso en la coronilla de mi cabeza y nos separamos para subir al auto.
Después de diez minutos llegamos al colegio y nos bajamos del auto viendo que no había nadie afuera.
Llegamos tarde.
Entramos corriendo mientras nos reíamos, nos dimos un beso antes de ir por caminos distintos.
Yo respiré con mucha dificultad al detenerme fuera del salón y darme cuenta que la profesora no había llegado, entré y me busqué un asiento.
Busqué regular mi respiración y en eso mi celular vibró.
Ben: Te quiero enana, que tengas un gran día hoy.
Mi corazón se aceleró y sonreí feliz, estaba demasiado feliz en ese momento.