Treinta minutos después terminaron en la estación de policía. Está vez la pequeña Zoé se durmió. –Deberías quedarte aquí, espero que me tomé unos minutos –le señaló Barry y ella aceptó. Barry bajó del auto y entró a la comisaría, el escritorio de Sofía estaba vacío, él miró alrededor y no la encontró, se acercó cauteloso a su lugar, la computadora estaba encendida y la silla movida, seguro había ido alguna parte, un policía llegó. –Disculpa, busco a la detective Vásquez. –Está en la oficina del jefe –señaló a una puerta –. No creo que tarde mucho. –Gracias. Él vio la puerta, ya estaba ahí, sería mejor esperar si no iba a tardar mucho, comenzó a ver las cosas en su escritorio, no había nada más que papeles, el fondo de pantalla de su computadora era un gato, a Barry no le gustaban

