XV. Mirada

1611 Words

—No puedo aceptar esto. —Apenas le mostré mi renuncia de este caso a mi superior, el licenciado Zuniga, se negó a aceptarlo y se levantó de su silla giratoria de prisa, tropezando con las suelas de sus propios zapatos. —No puedes hacerme esto, Susan. Preston está cada vez más hundido, no tiene pruebas que llevar al juicio y si abandonas se agarrará de cualquier cosa para hacernos fracasar. Tú mejor que nadie sabe que en este bufete tengo a dos grupos divididos. Los brillantes y los inadaptados, y entre los brillantes solo estás tú. Los demás son todos unos inadaptados ignorantes…  —¿Pero por qué yo? Tú eres un excelente abogado, jefe. Defiendelo tú.  Cayó sentado en el sofá de terciopelo blanco que decoraba su oficina y desde ahí negó con la cabeza.  Me levanté de mi asiento, me paré fr

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD