Muy pocas veces me relajaba, pensaba en divertirme o me olvidaba de que tenía una vida mucho más allá del trabajo, pero ahora había decidido amanecer de una manera diferente, con una nueva expectativa de la vida y una nueva visión de lo que podría ser en un futuro. Supongo que eso pasaba cuando estabas enamorada. Poco a poco iba soltando aquella idea de ser abogada para darle una lección a mi padre y demostrar que yo sí podía a pesar de sus limitaciones en cuanto a mi carrera, la cual yo me había costeado, trabajando medio día en la biblioteca y la otra estudiando. Algunos elegían la abogacía por demanda, por dinero, por corrupción o simple, porque venían de una familia ilustre de abogados. Otros tantos, la elegían porque eran obligados a hacerlo y también existían los que sí lo hacían

