La rubia estaba parada frente a nosotros con sus brazos cruzados, sus ojos llorosos y su cuerpo tensó. Por primera vez en la vida me arrepentí de haber sido cobarde y no haberle dicho lo que realmente sentía, antes de lastimarla. Era mi culpa. —Tenemos que hablar —Le dije, cubriendo mis labios hinchados y dándole un codazo a Black, quien se quedó viendo a la chica con seriedad y no respondía a mi señal —A solas. —Yo me quedo —insistió, logrando que la mirada de Ale se posara en él y la mía también, pero en una mirada más de súplica que de molestia. Suspiró profundo, accedió con recelo y salió del apartamento con su saco colgando de su brazo. Cuando nos quedamos a solas supe que tenía que ser sincera, en especial conmigo, para poder ser sincera también con ella. Ya no podía segu

