Luego del alocado y divertido almuerzo, Erick me llevó a su habitación, era realmente acogedora, estaba llena de frascos y plantas, la caja y el cuenco que le regalé estaban sobre su escritorio, todo perfectamente ordenado. Erick tomó mi mano y nos sentamos en su cama, yo estaba agotada con las horas que pasé con su familia, son maravillosos, pero no sé de donde sacan toda esa energía, yo que pensaba que mi energía era mucha, pero al conocerlos creo que no les sigo el ritmo. - Zuni estuviste increíble, todos te adoraron. – Dijo Erick orgulloso de como salieron las cosas, claro que aún no había terminado, pero hasta ahora todo marchaba perfecto. - Si, tenias razón, me sentí muy cómoda con ellos, además no son como los imaginaba, son increíbles, igual que tú. – Dije con una sonrisa acari

