Llegamos a los muros del Valle Frondoso y sin entrar ya puedo notar que es diferente, tiene más vegetación sin dudas. Erick me dirige a unos arbustos y su entrada es muy similar a la mía, solo que la de él es más grande y bien escondida, al llegar al otro lado me quedo completamente maravillada, había cientos de casitas en el suelo, todas con su propio jardín, hay miles de flores por dónde uno vea, plantas de todo tipo y niños corriendo por todos lados, es una comunidad enorme e increíble, todos parecen estar muy metidos en sus cosas que no me prestan atención y eso me reconforta, caminamos por los senderos y la verdad no sé cómo logran no perderse, todos parecen ser iguales, las casitas son parecidas y solo cambian los colores, les gusta mucho las cosas coloridas, algunas casitas son de u

