Luego de haber pasado toda una tarde recordando lo bien que era ser libre, de recorrer cada rincón del bosque y haber recuperado parte de mi alma, volví a casa, era martes y debía esperar al jueves para ver a Erick, solo esperaba que estuviera allí, que no se hubiera dado por vencido, ese tonto era muy persistente, así que dudaba que se olvidara de mi tan fácil, recordarlo hacía que mi corazón latiera con fuerza, me ponía nerviosa pensar en nuestro reencuentro, pero sabía que quería abrazarlo y pasar horas hablando de mil cosas, si antes hablaba mucho ahora no podremos parar. Me tiro en la cama y toco el collar en mi cuello que él me regaló, no me lo he quitado ni un solo día, hacía que lo sintiera cerca de alguna manera, en un momento pasa por mi mente que yo no le he regalado nada, yo

