Abro poco a poco mis ojos, el sol entra por mi ventana cegándome por completo, friego mis ojos para acostumbrarme a la luz y noto que están hinchados al tacto, un dolor de cabeza enorme me invade haciendo que apriete mis cienes con fuerza. Me siento como si una manada de saltamontes me hubiera arrollado. Me levanto poco a poco hasta quedar sentada en la cama, me veo en mi espejo y estoy horrible, definitivamente me arrollo una manada de saltamontes. Recuerdo todo lo sucedido y mi sangre vuelve a hervir de nuevo, no se me irá el enojo por un largo tiempo y aunque mis padres no sepan lo que realmente pasó estoy furiosa con ellos, no puedo decirles la verdad ya que sería peor, pero confiaron en un idiota ciegamente en vez de su hija, sé que no soy de fiar, pero merecía el estúpido beneficio

