Capítulo VIII

1143 Words
Han pasado ya uno cuántos meses y cada vez que puedo me escabullo al bosque a ver a Erick, nos hemos vuelto buenos amigos, nos contamos muchas cosas, hacemos chistes, nos mostramos las cosas que hemos aprendido y practicamos juntos, las luchas juntos son de los más divertidas, ya que él siempre termina en el suelo, no ha logrado derribarme ni una sola vez y no es por qué uso mis alas, ya que luchamos en el suelo y no las uso para nada, él solo no tiene estrategias, de igual forma ha aprendido mucho, se nota que va mejorando y su cuerpo físico también va cambiando, ahora está más alto que yo y se burla por eso, sus pociones son de lo mejor, me he traído algunas a casa y las uso después de los entrenamientos cuando estoy cansada o me hice alguna herida por andar haciendo cosas que no debo, también he notado que estoy cambiando, no le había prestado atención antes, pero noto que mi busto es más grande y se me dificulta hacer algunas cosas, las luchas contra otros Silos son más vergonzosas, a ellos se les escapa miradas en partes de mi cuerpo dónde no deberían mirar o hacen comentarios entre ellos cuando me ven pasar, claro que disfruto más cuando los golpeo sin piedad y no me pueden vencer, pero eso no hace que no sienta vergüenza, esa palabra que no había tenido que usar antes y ahora parece aparecer en mi como sentimiento bastante seguido. Le he contado a Erick esas cosas ya que yo le cuento todo, su estado cambia cada vez que lo hago y queda serio y muy molesto, así que opté por no contarle más esos detalles, aunque él me los pregunta con sutileza, se ve muy tierno cuando pregunta y yo me hago la desentendida para que él se esmere más en darse a entender. Zuni ¿Has tenido problemas con esos chicos de nuevo, con ya sabes ”esas cosas”? – Miro a otro lado para no reír con su pregunta y su estado de nerviosismo. - No entiendo de que hablas Erick, ¿a qué te refieres con “esas cosas”? – Aprieto mis labios para no reír y quedar en evidencia. - Ya sabes Zuni, esas cosas que ellos hacen, que dicen que son molestas. - Lo siento Erick, no entiendo, ellos siempre hacen cosas molestas, pero no sé a qué te refieres específicamente. – Lo miro a los ojos y su nerviosismo aumenta. - Zuni enserio, me cuesta mucho y quiero saber si ellos te siguen mirando y diciendo cosas de ti, de tu … bueno cuerpo. – Dice entrecortado mirando el piso y puedo ver cómo sus cachetes se tiñen de rojo como un tomate muy maduro. No puedo evitar sentir tanta ternura. - Ha eso, no, no me molestan mucho no te preocupes, además son todos unos chicos tontos, no les doy importancia. – Pude ver como una sonrisita pícara asomaba por su rostro que escondía viendo el piso. >> Esos momentos eran los que me hacían notar que Erick era para mi más que un amigo, pero nunca dijo nada que me hiciera creer que entre nosotros hubiera algo más, solo éramos amigos y ya, disfrutamos de nuestra compañía y nos entendemos solo eso. Dentro de poco cumpliría mis 15 años, mi abue dijo que tenía una sorpresa para mí y la ansiedad se hacía notar cada día, Erick me dijo lo mismo, así que la ansiedad era doble, él no era bueno guardando secretos así que no sé cuánto tiempo aguantará sin decirme que es, además que mañana voy a ir a verlo y voy a insistir mucho para que me cuente. Hoy tengo clases de vuelo, este es el último año que lo tendré ya que es el más avanzado y después de esto no hay nada más que ellos puedan enseñar, yo por otro lado sé que tengo mucho que aprender por mi cuenta. Llego a la parte del bosque donde practicamos y me doy cuenta que no hay nadie, busco en mi mente algún recuerdo dónde dijeran que hoy no había clases, pero nada aparece, me doy la vuelta para ver si encuentro a alguien que me saque de la duda y siento que alguien me llama. - Zuni! Hoy no tenemos clases ¿Qué haces por aquí? – La irritable voz de Jack me hace girar con los ojos en blanco. - Me acabo de dar cuenta que no hay clases, no lo sabia – Dije desinteresada dándome vuelta para marcharme. - No te vallas, quiero hablar contigo. – volteo a verlo y sus mejillas estaban con un tinte rosa, me di cuenta de lo que quería hablar, pero no estoy interesada en él y por más que ya se lo he dicho parece no comprenderlo. - Zuni sabes que me gustas, dame una oportunidad. – Puso cara de cachorro fingida tomándome de la mano para que no escapara tan fácilmente. - Jack, lo siento ya te he dicho varias veces que no me gustas, que no voy a salir contigo y además me caes mal. – Dije soltando mi mano y cruzándome de brazos. - Es por ese Duende ¿No es así? – Sus palabras paralizaron todo mi cuerpo ¿Cómo sabe eso? La ira se apoderó de mí, no quería que nadie se enterara de que me veía con Erick. Lo tomo de su camiseta y lo estampo contra el primer árbol cerca. - ¿Qué es lo que sabes? Habla o te dejo sin dientes. – Mi amenaza lo debe de haber asustado por qué podía sentir su cuerpo temblar bajo mis manos. - Tranquila Zuni no diré nada, unos amigos te vieron en el bosque una vez y te siguieron, vieron que te encontrabas con un Duende y me lo contaron por qué saben que me gustas. Zuni es muy peligroso lo que haces, quizás él quiere hacerte daño, no te puedes confiar. – Suelto al idiota y pongo un dedo en su cara haciendo que sus ojos queden bizcos al ver mi dedo. - Más te vale no abrir la boca, sabes que soy capaz de cualquier cosa, yo sé cosas de todos ustedes y puedo usarlas en su contra, tu niño tonto te crees muy inteligente, pero te he visto robar en la tienda de Rosi. – Sus ojos se abrieron de par en par y abría y cerraba la boca, pero no decía nada, solo se limitó a asentir con la cabeza y mirar el suelo. - Yo se los dije una vez, siempre estoy un paso adelante, no se metan conmigo ni con mi Duende o se van a arrepentir. – Me fui volando furiosa dejando al manojo de nervios recostado al árbol.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD