Hoy decidí tomarme el día libre, quería quedarme en casa a pasar el día con Zuni y la pequeña Delia, las dos chicas que pueden hacerme feliz y volverme loco a la vez, no sé cómo eso puede ser posible, pero acá estoy, sentado en el jardín de nuestra casa, viendo cómo las chicas hacen un desastre pintando la cerca, he querido ayudar pero según ellas “pueden solas”, se que me llamarán en cualquier momento rogando que las ayude y por supuesto iré encantado. A Zuni no le gusta que le diga cómo hacer las cosas, ella es muy capaz, pero hay ciertas cositas que por más que trate, no se le dan y muy sutilmente la ayudo, como lo que está por suceder. - Erick cariño, ven a ayudarnos ¿Por qué estás ahí sentado solo viendo? – Y claro, ahora es mi culpa. - Solo veía lo mucho que has aprendido, Delia
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