6.

1319 Words
Indispuesta Mi padre había llegado esa tarde a verme, acompañado por Angie y Magdalena. ¡Qué suerte! Y justo cuando yo estaba peor venían esas dos a amargarme el rato. - ¿Por qué te fuiste? Te busqué por todos lados y ni siquiera tuviste la cortesía de avisarme adonde irías y menos el decirme porqué. – Me dijo molesto y se sentó en uno de los muebles. - Tenías miedo niñita, de besarme a mi o a ella. Cómo si no hubieras hecho cosas peores, quedas en ridículo Belén. Madura de una vez. – Me dijo Magdalena. - Pero papá, esas porquerías conmigo no van. Me da asco. - ¿Asco? Si todos los fines de semana te desnudas y se masturban viéndote tipos horribles, viejos y pervertidos. ¿Cómo es que ahora dices que eso te da asco? – Me dijo Angie. - Tú cállate o te saco a la fuerza de aquí. Nadie pidió tu opinión. – Le dije. - Te lo dije Fernando, tu hija es una estúpida. – Le dijo Angie a mi padre y se acercó a él, sentándose sobre sus piernas y el la abrazó. Angie estaba colmando mi paciencia, tuve que reprimir fuertemente las ganas de golpearla. - Te toca Belén, si te vas él viernes lo vas a lamentar. – Me dijo él en un tono amenazante. No sé qué podría hacerme, no me había amenazado antes y preciso lo hace delante de ellas. - ¿Qué pasaría si me voy? – Pregunté dudosa. - Lo vas a lamentar y créeme que esta vez es en serio. – Lo miré a los ojos y noté que sus pupilas estaban dilatadas, estaba drogado. Con razón me hablaba de esta manera. Él es un estúpido patán y violador en ese estado y cuando está normal, es cursi, incestuoso y me trata como su novia. Grandioso dilema. - Está bien, yo… iré. – Dije y mis ojos se llenaron de lágrimas de la frustración, odio mi vida, odio tener que hacer estas cosas. ¿Qué podría hacer? ¿denunciarlo? Hay policías que van a nuestros shows, de hecho, son de los clientes más frecuentes. - Hay algo que tengo que hablar contigo Belén y en privado. – Dijo y las miró, les ordenó que se retiraran, lo hicieron. – Sabes que siempre he permitido que bailes solamente y te dije que si volvías a vivir conmigo no te tocaría volver a desnudarte, pero aun así no quisiste, no me escuchaste. Me has dejado en ridículo todo este tiempo y ya me harté de ser tan paciente, de darte las comodidades que no te mereces. - Pero… - Ya no soy el mismo tonto de antes o al menos era así como tú me veías. Quise creer que eras diferente a tu madre, pero no. Eres idéntica, igual de prepotente y al final de cuentas una puta, así te decían sin motivo, pero adivina qué, ahora sí tendrán motivos para decirte así. Empezarás a acostarte con los clientes y vivirás de eso ahora. - ¡No! – Grité alterada y me puse de pie. - ¡No puedes obligarme a eso! ¡ni siquiera he cumplido dieciocho años aún! - Eso no es un impedimento y lo sabes. - ¡No pienso hacerlo de ninguna manera! ¡no puedes obligarme! Él se puso de pie y de un golpe me aventó al suelo. Con sus manos me tomó de la barbilla para que lo mirara, a la fuerza. - Lo harás te guste o no, no te estoy pidiendo tu opinión. Era increíble su transformación, como se comportaba drogado. Me aterroricé, eso sería lo peor que me podría suceder. ¿Prostituirme? El solo pensarlo era horrible, no podría dormir con alguien por dinero. Nunca podría. Luego se levantó y se fue. Debía pensar en una manera de convencerlo, una cosa es desnudarse, al menos así nadie me toca. Quiero olvidar lo que me hizo mi padre, quiero hacerlo. Quiero que la próxima vez que esté con alguien, sea con una persona que me ame y si ahora me tocaba hacer eso… no, no. Tengo que evitarlo como sea y sé que solo hay una manera. ¿Cómo es que él siempre se sale con la suya? Debía esperar hasta el día siguiente porque en él en ese estado es irracional. Estando normal es más fácil convencerlo. Agarré mis llaves y me recogí el cabello, iba a bajar a comprar para cenar. Vi la puerta de Dante abierta y eso me causó curiosidad, se escuchaban unas voces y risas. ¿Serán sus amigos? Traté de demorarme más de lo usual cerrando la puerta para ver quién salía. Él salió riéndose y más atrás, salió una chica muy guapa, pelirroja, ojos claros, alta y de unos veinte años. Era mucho más hermosa que yo. ¿Pero por qué pienso en esas cosas? Si es más bonita que yo o no, no debería importarme. Ella salió y pensé que el bajaría con ella para acompañarla, pero no lo hizo. Terminé de cerrar y caminé para irme, el me saludó. - ¡Belén! ¿Cómo sigues? - Yo… ya estoy bien. Eso creo. – Le dije y me quería ir, estaba molesta con él y no entiendo por qué, es estúpido de mi parte sentirme así. - ¿Por qué tienes un ojo colorado? – Me dijo muy serio. - ¿Alguien te pegó? - ¡No! No es nada, me golpee guardando los platos. – Mentí. - Ahorita vi a tu papá subiendo con dos putas, ¿él llegó a verte y te hizo eso? - No, no es nada. – Le dije y mis ojos se pusieron llorosos, evité mirarlo directamente para que no lo notara. No podía ponerme a llorar, eso solo me dejaría en vergüenza delante de él. – En fin, es muy linda tu novia. - ¿La chica que viste? No, es solo una gran amiga. Si yo tuviera v****a sí se fijaría en mí. – Me dijo y reí con ganas. - ¿Vas a algún lado? - Sí, iba a comprar para hacer de cenar. - ¿Te acompaño? Caminamos y él fue haciendo bromas, era divertido estar con él. Antes de llegar, se quedó de pie. Estábamos frente al parque jardín botánico. Hace poco lo habían renovado. Al parecer se han tomado en serio mejorar a barranquilla. - Vamos por allá. – Me dijo señalando el parque. - Por ahí no es donde voy a comprar. - No, pero quiero pasar por ahí. A ver si me peleo con uno de esos skaters que me detestan. – Dijo riéndose. - ¿Por qué te detestan? - No, es broma. No los conozco. Vamos por allá, quiero tomar algo y sentarme en el césped. – Me dijo y me tomó de la mano jalándome. Yo reía, este chico en verdad estaba loco. Nos sentamos en la parte que está llena de árboles, ya era de noche y por eso, estaba oscuro. Había muchas personas alrededor y sobre todo niños, pero estos estaban más en la parte donde están los juegos, no de este lado. - Quédate ahí, traeré algo. Hace calor y tengo mucha sed, sino tomo algo ahora, me tendré que quitar toda la ropa y no creo que esa mujer que está allá quiera verme sin nada. – Me dijo señalando a una mujer muy rara que estaba sentada en una banca cercana. Luego se fue corriendo a comprar algo. Regresó con una bolsa con varios refrescos y frituras. Nos quedamos ahí por un rato, hablando y riéndonos. Era genial estar con él, usualmente solo hablaba con Jero o chiquita, pero con Dante es diferente. Me hace sentir muy bien. Luego nos recostamos en el césped y nos quedamos ahí por varias horas. Ojalá no empiece a sentir nada por él, ojalá así sea.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD