Pasaron unas horas y me quedé dormida, no sé exactamente cuanto tiempo, pero sentí que golpeaban mi puerta así que me levanté, ya era de noche. Fui a ver quién golpeaba. - ¡Hola! – Me saludó Andrés, alegremente. Venía vestido muy bien, es algo que papá les exige. Tenía puesto unos pantalones ajustado de color caqui, una camisa ancha azul, que resaltaba el tono de sus ojos y unos mocasines marrón oscuros. Se veía muy bien, a diferencia de mí, que estaba despeinada, recién levantada y en pijama. - Hola… ¿pasó algo? - ¿No has visto la hora? Te estábamos todos esperando en la van para irnos, pero no aparecías. Subí a buscarte, creo que Jerónimo ya se fue, las chicas lo estaban apresurando. - Primera vez que lo olvido, pasa, por favor espérame. – Corrí hacia la habitación, me lavé el ro

