En la habitación de la mansión Pratt, Lindsey se acurruca en el pecho de su esposo a hipar, empezó a relatarle su reencuentro con su hermana y el estado tan deplorable que la encontró. —Ya mi muñequita, aquí estamos todos para apoyarla, sabes que cuentas conmigo para lo que desees. —Si cariño, eso lo sé —ella levantó la cara y él atrapó sus labios. Una guerra de pasión ha comenzado, ambos estaban en pleno apogeo de su matrimonio. Ha transcurrido un mes. Una mujer estaba confundida en su apartamento con una prueba de embarazo en la mano, no sabe qué hacer, sus lágrimas comenzaron a salir a cántaros. Janna no tiene pareja, solo una persona que acude a ella cuando uno de los dos necesitaba el calor del otro, ella no sabía cómo definir su relación, no había reglas, ni celos y en el mundo e

