(Punto de vista de él) Kim se fue de ahí y a mí me dejó con la adrenalina a tope, el corazón acelerado, y unas pu**tas ganas de ver arder el mundo. Mi celular vibraba por tercera vez consecutiva sobre el tapete del suelo donde descansaban las pesas, pero yo no quería mirarlo. No quería ver el nombre que aparecía en la pantalla, aunque ya sabía quién era. Jenna Plancarte. Exnovia, ex problema, ex adicción. Habían pasado años desde que dejé de verla, pero su nombre seguía teniendo un poder irritante sobre mí. Y, en ese momento, con Kimberly rondando en mi cabeza como un maldito veneno, Jenna aparecía como una distracción tentadora. Una parte de mí quería ignorarla, borrar el número y cerrar esa puerta para siempre. Pero la otra parte, la que odiaba reconocer, estaba curiosa. Quería saber

