Capítulo veinte —¿Por qué lo dices? —lo veo directamente a los ojos buscando ese movimiento que me diga que sí. —Porque yo si he creído en esa existencia, no sería algo raro que en este mundo hayan cosas sobrenaturales —la camarera pronto aparece con un chico y nuestros almuerzos, este me da una sonrisa y yo sonrío de vuelta. —No, no creo en eso. Parece que le gustas a ese niño —lo miro, su semblante cambia a serio y empieza a tomar los cubiertos para comer—formarían una linda pareja. Tomo el cuchillo de mesa para cortar la carne —No es mi tipo —me encojo de hombros, sus ojos no abandonan cada uno de mis movimientos y suspiro dejando las cosas en el plato —¿Qué me miras? —toca la comisura de sus labios y se forma una bonita sonrisa en ese rostro —¿Qué tengo de graciosa? —Es que te ve

