Capítulo veintitrés Ciertamente no sé que es peor, que todos los humanos vivan una mentira rutinaria o que existan seres de este tipo. Escucho un ruido de cristales chocando y observo que el mismo vampiro que me hace llamar su tua cantante está intacto, sin ningún rasguño. Sonríe irónico —Saben cual es la gracia de matar a un vampiro, que tengan que incinerar su cuerpo, mi trabajo ha terminado aquí —hace una pequeña reverencia hacia mí —muñeca —siento como una ráfaga de frío me envuelve —perdón, pero necesitaba mi camisa, aunque ahora huela a perro, pero con solo tener tu aroma me calma —mira a los otros lobos listos para atacar y cuando uno gris se abalanza contra él este se mueve tan rápido que lo vemos al final de los árboles caídos y luego desaparecer. Ahora que se supone que hago

