PDV Bennett:
Estas últimas semanas hemos trabajado como locos, y lo mejor de todo es que mi pequeña es igual que yo de obsesiva y perfeccionista con el trabajo, así que todo lo que ella está dirigiendo requiere del menor cuidado de mi parte, generalmente sólo le doy el visto bueno, aunque claro que simulo revisarle mejor de lo que en realidad lo hago, si no, uffff me reñiría por mostrar “trato preferencial” y eso es un pecado mortal, ja, ella simplemente es perfecta en todo.
Hemos seguido teniendo mucho cuidado con respecto a nuestra seguridad, ni la policía de Nueva York o el FBI han logrado ubicar al maldito de Andrew Bancroft, tuvieron un par de pistas, pero se enfriaron antes de que pudieran ser útiles, les he sugerido una recompensa y ante su negativa con el pretexto de los recursos y las autorizaciones, hasta les he ofrecido en varias ocasiones que el dinero salga de mi bolsa, que la recompensa sea ofrecida por mí y no por la policía, lo que sea con tal de dejar de vivir mirando constantemente hacia atrás, sobre mi hombro, con cada paso que doy, preocupado menos por mí y más por mi prometida y mi madre, quien aún a pesar de todas las veces que le dijimos lo peligroso que era, decidió regresar a su casa, dice que es el lugar más seguro del mundo y que nada ocurre en Winnipeg, pero sin que ella lo supiera, obviamente le mandé un vecino que la cuida día y noche.
Por su parte, William inició de inmediato la investigación y fue con el juez para hablar sobre mi situación, yo no fui, ya no lo creí necesario al enterarme de que el bastardo al cual quería mandar a la cárcel por cien años o más, había muerto, pero le autoricé a William que haga lo que se necesite, digo, no es por el dinero que pelearemos esta batalla, aunque siendo sincero, no es nada despreciable la cantidad de la que hablamos, hablando de números solamente, se trata de más dinero que todo mi patrimonio entero, pero como dije, no es por el dinero, dije que sí sólo por j oder donde más le duele a Andrew Bancroft, todo este tiempo él debió saber, él supo quién era yo, siempre lo supo, y sabía lo que pasaría si yo me enteraba, e intentó de mil y una formas de evitar que la verdad saliera a luz, ja, lamentablemente ésta siempre lo termina haciendo, y lo hizo en el momento menos apropiado, hablando de ese maldito, pero para nosotros, fue como la luz al final del túnel, fue lo que le dió sentido a todo y nos permitió saber la magnitud real del problema que estábamos enfrentando, y del cuál desconocíamos muchas cosas, con que razón se mantuvo oculto todo el tiempo, con qué razón estaba dispuesto a llegar a esos extremos, vaya, parece que lo único que tenía o le importaba, era ese dinero, y ahora, sólo se esconde como la vil rata que es, y haré todo lo que esté en mi poder para asegurarme de que se quede sin un sólo centavo, de mí se acordará cada mañana por el resto de su miserable y pobre vida.
Aún no sé si alguna vez el mundo sabrá la verdad de mi origen, por el momento creo que no, y más que por mí, por Valentina, por respeto a ella y a todo su dolor, a todo lo que sufrió, a todo lo que soportó, a todo lo que sacrificó y tuvo que vivir, a todo lo que le causó y a todo lo que aún le causa pensar o recordar esos sucesos, si William encuentra la forma de seguir sin involucrarla, le dije que tendría un muy generoso bono y mi agradecimiento eterno, él me prometió hacer todo lo posible, aunque me dijo que su padre cree que esto será más una violenta batalla campal que una pacífica rendición, así que, nos esperan aún varias batallas o tal vez iniciaremos la guerra, finalmente, y me preocupa que ese hombre ama jugar sucio y ya no tiene nada que perder, tiene mucho con lo que puede lastimarme, tengo muchas personas a las que puede lastimar, y más que nada, tengo miedo de que se aleje de mi vista Layla, no podría, no superaría que algo le pase por mi culpa.
En Jones todo sigue bien, eso de contratar a los mejores y tener estrictas reglas y lineamientos muy claros, hace que todos hagan lo que deben hacer, cuándo lo deben hacer, así que aunque estuve ausente físicamente del corporativo, me complació mucho el ver que todo marcha en orden, como siempre, y que aunque soy un completo workaholic (adicto al trabajo), me satisfizo el darme cuenta de que puedo disponer tiempo para estar con mi futura esposa, antes y después de la boda, y eso está muy bien, la empresa no se caerá si desacelero un poco, eso me da un respiro y una sensación de alivio que no conocía, hasta ahora, que finalmente tengo un por qué vivir, luchar y disfrutar de la vida, maldición, si alguien me hubiera dicho hace unos meses que estaría en esta situación con esta forma de pensar, hubiera creído que se volvieron completamente locos o que no me conocían para nada, pero mira que la hermosa chaparrita ha hecho magia conmigo, y también con todos los que me rodean.
Así que todo parece estar viento en popa, aunque hay una pequeña molestia en el fondo de mi mente desde que conocí a Aria Dennis, en persona, no sé a qué se debe, no sé si sea mi instinto advirtiéndome, la verdad me sorprendió mucho lo que hizo ese día que la conocí, y de momento no supe cómo reaccionar, después pensé en pedirle a William que la despidiera, pero creí que se haría un enorme problema y habría drama, así que sólo lo dejé pasar, pero he tenido todo el cuidado de no topármela yendo solo a algún lugar dentro del edificio y cada vez que Aria le pide a mi asistente una cita para verme, trato de resolverlo por llamada telefónica o video llamada, pero si ella insiste en que debe verme, hago que mi asistente la retrase un poco, de ese modo puedo asegurarme de que siempre hay alguien conmigo, generalmente le hablo a William o a Jackson, siempre hay alguien presente en mi oficina, conmigo, cuando ella llega, en algunas ocasiones inclusive les he pedido que vengan a hacer o a ver algo de mi lado del escritorio justo antes de que ella llegue, ellos de pronto no me entienden o reniegan, generalmente son tonterías, pero al final de cuentas, lo hacen, ellos siempre lo hacen, y ella, gracias al cielo, no ha vuelto a intentar nada, nada como la primera vez, así que eso me hace pensar que tal vez, y solo tal vez, ella realmente anda por la vida sin ropa interior, y eso, no podría serme más indiferente, y probablemente aquella ocasión no fue algo dirigido a mí, solo un error de cálculo de su parte, al menos eso es lo que me digo cuando la idea vuelve a rondar por mi mente.