PDV Bennett:
-Cariño- trata de llamarme con una voz que se escucha como uñas sobre una pizarra escolar, me crispa los nervios el sonido chillón de su voz, no la soporto un segundo más
-No te atrevas a acercarte a mí nunca más, o te juro que te arrepentirás, lárgate de mi empresa de una vez.
Me apresuro a salir y veo a Layla correr la última parte del corredor que lleva al elevador de los empleados, me apresuro hacia ella, m ierda, ella se ve muy mal en verdad, m ierdaaaa, ella entra al elevador y yo no lo alcancé, la puerta se me cierra prácticamente en la cara.
Presioné rápidamente el botón tratando de que se abriera antes de iniciar el descenso, pero el maldito elevador no lo hizo, no sé qué hacer, pero corro de nuevo a mi elevador bajo la mirada incrédula y anonada de todos los empleados en este piso, y de varias bocas abiertas en total asombro.
Cuando bajo finalmente al lobby y la veo entrar a la puerta giratoria, le grité, pero ella no se detiene ni voltea a verme.
-Jack, mi auto, en la acera
-Bennett
-Jack, mi auto, ¡ya!
Le colgué, hace mucho que no lo hacía, ladrar órdenes y colgar, por educación, como me dice Layla, corro hacia ella y Ana me mira, boquea pero no me dice nada y yo solo corro lo más que puedo, oh por todos los cielos, veo a Layla volar, literalmente, y entra en un taxi que ya estaba en movimiento, era como ver el salto del tigre en vivo, no puede ser, esta mujer está loca, se va a lastimar intentando no hablar conmigo, y eso sucederá, eso tiene que suceder, tengo que hablar con ella y explicarle.
El maldito taxi se frenó por una fracción de segundo pero antes de que los alcanzara, volvió a andar, veo el taxi alejarse con el amor de mi vida dentro y siento que la ansiedad me va a desencadenar un nuevo ataque de pánico, pero no, no, exhala, inhala, exhala, no puedo, no en este momento, necesito alcanzarla, explicarle, m ierda, eso debió verse muy mal, muuuuy mal, j oder, y ahora que m ierda le voy a decir, cómo le explico, no me va a creer, nadie me lo va a creer.
Mi idiota limusina finalmente se detiene frente a mí y me subo de inmediato.
-Sigue, sigue por allá, al taxi- le grité a Giovanni que me ve con un enorme signo de interrogación en el rostro
-¿Señor?
-M ierda, por allá, arranca, Layla va en un taxi, quiero que la alcances- ya no dijo nada y se echó a andar
-¿Qué pasó Bennett?
-¡M ierda!- doy tremendo grito al escuchar y sentir la mano de Jackson sobre mi hombro, ni siquiera lo había visto aquí dentro, m ierda, estoy mal, estoy muy mal
-No te preocupes jefe, ¿activo su GPS?- me dice Vasiliy en su típica voz profunda y calmada, y yo odio tener que reventarle la burbuja
-El anillo de Layla está en algún sitio dentro de mi oficina
-¿Qué?- ¿Cómo?- ambos preguntan al mismo tiempo, bastante asombrados, hasta Giovanni me miró por el retrovisor, completamente incrédulo
-Esto es malo, necesito alcanzarla, me voy a morir si no hablo con ella de inmediato-
-Naty, debió ir con Naty-
-Ella no irá a nuestra casa Jack, ella se fue, muy molesta
-¿Qué pasó?
-Ni yo lo sé, aún no lo comprendo, cuando lo haga te lo cuento, sólo te diré que es, que fue algo muy malo, necesito verla de inmediato
-¿El apartamento?- dice Vasiliy
-No, ella no irá ahí
-¿Rastreo su celular?
-¿Puedes?
-Da- lo ignoro y después de marcarle a Layla por octava o novena vez y que rechace mi llamada de nuevo, le marco a mi jefe de seguridad personal
-Ivan
-Jefe
-Necesito a Dmitriy y a Naty en el apartamento
-Ella está con la doc-
-¡Yaaaa!, los necesito ya, incluso que vayan en el helicóptero, no puedo perder una hora, no puedo perder tiempo-
-¿Jefe?
-Ivan- y se me fue la voz, la voz, ja, el aire, empecé a hiperventilar, Jackson se asustó tanto que pidió que detuvieran el vehículo y aunque les decía que no lo hicieran con el movimiento de mi dedo, ya que yo sólo quiero que sigan, que la alcancen, pero al parecer cuando te quedas sin voz, ellos sólo vendrán a quitarte la ropa, la corbata, los zapatos, el cinto, m ierda, me voy a morir, sin Layla estoy mejor muerto.
- - - - -
PDV Jackson:
Esto parece ser cosa seria, como no pudimos tranquilizar a Bennett, lo tuvimos que llevar al hospital, no al Lenox, no queremos encontrarnos a su aún obsesionada ex y añadirle al problema, así que fuimos al Presbyterian, y aún contra sus gestos y reclamos, terminaron poniéndole un sedante, m ierda, Bennett nos matará a todos al despertar.
William llegó poco después de que pusieran al jefe a dormir.
-¿Qué pasó?, ¿qué hace el jefe aquí?
-No sé, no tengo la menor idea, sólo sé que algo que involucra a Layla salió muy mal
-¿Layla?, ¿ella sigue en Jones?
-No, ¿qué?, ¿cómo?, ¿de qué hablas?
-Ella vino conmigo, en mi auto, vinimos de la sucursal, dijo que requería unas firmas de Bennett para algo de la nueva remodelación
-¿Y luego?
-Nada, se suponía que iría por las firmas y regresaría a la sucursal
-¿Y por qué el jefe está al borde de la locura o a punto de sufrir un nuevo ataque?
-No lo sé, tú eres el experto de la seguridad de Bennett y los oídos detrás de cada pared en ese edificio, ¿qué no?
-Espérame, llamaré a Vivian
-Altavoz- me exige
-Oficina del señor Jones- se escucha en cuanto los tonos del teléfono empezaron a sonar
-Vivian, Jackson
-Oh, señor Jackson, buenas tardes, ¿en qué le puedo ayudar?
-¿Está el señor Jones?
-Sí, permítame un segundo- nos pone en espera y no lo puedo creer
-Ésta tipa no sabe ni en qué mundo vive- dice William, con toda razón
-Discúlpeme señor Jackson pero el señor no contesta su teléfono de la oficina, eso significa que debe estar ocupado, en alguna reunión, ¿desea dejarle un recado?
-¿Puedes ir y asomarte a su oficina?
-¿Señor?
-Sólo hazlo, por favor Vivian, aquí te espero en la línea-