ELENA —¡Hola, Kiara!—, la llamé para llamar su atención cuando pasó por delante de mi puerta abierta. Me oyó y entró sonriendo. —¿Qué pasa? —Nada, solo quería ver cómo lo llevabas; no te he visto desde el otro día. Su sonrisa pareció desvanecerse ligeramente mientras pensaba en los últimos días. La había visto vagamente por la casa, pero cada vez que la veía estaba con alguien y no podía hablar con ella de lo que había pasado delante de sus amigos y familiares. Cuando no estaba en casa, iba a casa de Adrián o salía a ver a Valeria e Isabela. A medida que voy creciendo, las chicas y yo compramos aún más ropa de embarazo y empezamos a comprar ropa de bebé unisex. Con esto me refiero a colores que puedan llevar tanto niños como niñas. Adrián y yo pasamos mucho tiempo acurrucados en su ca

