ELENA Sentí un hundimiento en mi cama y me desperté con un suave beso en los labios. —¡Feliz cumpleaños, preciosa!—, susurró Adrián suavemente. Sonreí y lo besé una vez más. ¡Qué manera tan perfecta de despertar a este mundo! Por fin es mi cumpleaños, por fin el día en que cumplo 18 años, el día en que puedo volver a ver a mis preciosos bebés. ¡Este día va a ser perfecto, ya lo sé! —¿Qué hora es?—, pregunté aturdida por el sueño. Adrián se incorporó ligeramente y metió la mano en el bolsillo para sacar su teléfono. —Las ocho y cuarto. Asentí y lo besé una vez más antes de intentar salir de la cama pasando por encima de él. Como puedes imaginar, no funcionó, así que tuve que parar, retroceder y dejar que Adrián se levantara antes de poder salir de la cama. Me levanté y lo besé una ve

