El Despido 5

2361 Words
Mientras en un restaurante muy elegante, ubicado en el centro de la cuidad de Caracas con el nombre de las delicias del Campo, se encontraba Arturo Angulo observando hablando en susurro, escondido en una pared de la cocina. – ¡Ahí está ella! sentada y mirando en una de las mesas, una joven bella, radiante de cabello rubio y ojos café, con los labios pintados de color rojo como la sangre, donde miraba un papel que tiene en su mano y su mirada se nota que esta perdida… – Interrumpido por la ayudante de cocina Leonor Pereira. – ¡Perdido estás tú mijo!, en este mundo, más bien vaya y la atiende de una vez, antes que venga el otro mesero, es su gran oportunidad mijo que estar hay hablando pistoladas… – Yo no hablo pistoladas, recuerda qué yo estoy estudiando para actuación… – Ja, ja, ja ¿para qué? no me digas, si sigues así, ni a la esquina vas a llegar, muchacho gafo, póngase las pilas y vaya de una. –Dándole un leve empujón sacándolo y llegando a fuera, camina hacia donde la mesa que le sonríe y ella sube la mirada también muestra una sonrisa. – ¡Ay, yo pensé que en este lugar no había mesero! – Dijo bajando la mirada y guardando el papel en su cartera. – Si hay señorita, es por la hora, están ocupados, pero no se preocupe qué con gusto le atiendo, en que le puedo ayudar, o que desea comer – ¿Qué me recomienda? – Preguntó ella – ¡Aaaah! – Murmuró él, mientras Leonor lo mira desde adentro del restaurante y se ríe, secándose las manos con un trapo, susurra. – ¡Por eso es que el pobre no tiene mujer, es medio gafo…! – Lo dice dando la vuelta mientras la joven lo mira a la cara y se ríe. – ¿Cuándo le preguntó que me sugiere hablo del menú del día? – ¡Sí claro el menú del día! Pues, hay tres platos típicos muy buenos. – ¿Tiene cartilla? – Pregunto ella subiendo la mirada – ¿Qué dijo? – Leonor regresa la mirada, lo ve de nuevo y se pega la mano en la frente al escucharlo habla y subiendo sus dos manos al cielo cuando llega su novio Nicolás que la mira, se le acerca ve donde ella esta mirando. – ¿Qué estas viendo mujer? – Preguntó con intriga, Leonor lo mira y arrugando la cara, voltea la cara molesta. – ¡Nada qué te importe Nicolás, tu siempre de salido! – ¿Todavía sigues enojada conmigo? – Fíjate qué no, sabe…Interrumpida por él con una sonrisa moviendo su cuerpo como gelatina. – Lo sabía… qué se te iba pasar la rabia mi corazoncito bello. –Lo dice con un gesto de cariño y poniendo la boca para un beso, ella le coloca la mano abierta en la boca y lo empuja hacia atrás. – ¿Qué paso? amor de mi vida. – Lo dice Nicolás con una sonrisa. – Quita esa sonrisa ridícula de tu rostro, me haces el favor Nicolás qué no te queda para nada bien y cuándo te digo qué no estoy molesta es que ya no le doy importancia porque lo nuestro óyeme se termino, lee mis labios así mira. – Mostrando su boca para que el leyera lo que decía, exclamó. –Se acabo ja, ja, ja mi corazoncito… – Congelándole la sonrisa de su cara en seco. – ¡Pero, espera!, espérate ¡ayyyyy! ¿Cómo qué se terminó? acaso tú vas echar a la basura un año de noviazgo por un simple desliz. – ¿Un qué…? No, vale ja, ja, ja tú lo que esta es tostado pana, tú crees que yo te voy a perdonar qué te hayas acostado con Virginia, con esa perra, anda vete ya, agarra tú camino que yo agarro el mío, déjame que tengo que trabajar, y los jefes están es por llegar. – Dando la vuelta dirigiéndose a la cocina, él la mira, levanta la mano cuando un compañero le dice muy de cerca. – ¡Pana usted la embarró, pero bien embarrada! Mientras Arturo estaba entrando a la cocina, se cruza con Leonor tomando una bandeja y entregando la orden de la joven. – ¿Qué ordeno la chica déjame ver? – Agarrado la orden que colocó Arturo en el mesón y leyéndola. – Pidió el primer plato valla Pabellón, buena elección. – ¡Se llama plato típico de mi tierra! –Menciona Arturo mirándola a la cara. – Es lo mismo, lo que pasa que le pusieron el nombre del restauran por ser el plato más pedido. – Lo dice dándole el jugo mas saliendo a llevar la orden. Arturo llega a la mesa coloca el plato y el vaso de jugo. – Aquí tiene el plato señorita este típico de mi tierra lleva carne Guisada, arroz, tajadas, caraotas y un huevo, espero que le guste el plato, también el jugo de fresa cortesía de la casa, ¿Desea lago más? – ¡Valla se ve muy rico! voy a probarlo a ver qué tal sabe. – Agarrando el tenedor toma una porción se la lleva a la boca. – ¡Uff sabe rico, muy delicioso, divino, me encanta! Con razón es el más pedido. – Me alegra que te haya gustado el menú. – Mostrando una sonrisa. – Disfruté de su comida. ¡Buen provecho ¡ – Muchas gracias por ser tan amable conmigo, una pregunta señor ¿usted es de por aquí? – Lo dice con una leve sonrisa y tomando un sorbo del jugo. – ¿Y eso? – Pregunto interesado. –Bueno yo acabo de llegar de viaje señor y no conozco muy bien la zona, ando perdida pues yo busco esta dirección – Saca de su cartera el papel que guardó, en él tenía escrito la dirección que Arturo de inmediato ve y le responde. – ¡Ya veo…! – Lo dice colocando la bandeja en la mesa diciendo en voz baja. 24 – Señorita si conozco ese lugar y no queda muy lejos de aquí, pero mira al salir del restaurante cruza la calle y en la esquina hay una parada de taxis, tome uno y le dice al chofer que la lleve, no la llevo yo mismo ya que estoy en mi horario de trabajo si no con todo gusto la llevaría, pero tranquila esa parada de taxi es confiable. – De todas maneras, gracias por su amabilidad de verdad usted me agrada, hay pocas personas cordiales muy amigable, y… ¿cómo te llamas? si se puede saber. – ¿Cómo me llamo? Ja, yo me llamo Arturo Angulo. – Lo dice con una sonrisa mirando de reojo a la dueña del restaurante que estaba llegando en su carro, el cuál ella nota que él voltea a mirar a la dueña suspirando coloca el tenedor en la mesa, se pasa una servilleta en la boca. – Oye, si te preocupa que tus jefes te llamen la atención, descuida que mi madre tiene un restaurante, pero un poquito más grande que este, si se llegase el caso de que te despida pues aquí te dejo mi número para que me llames te párese. –Sacando de su cartera una agenda de color negra y le arranca una hoja notando el número de su celular acotando al entregar en su mano la hoja. – Y te ayudo a ingresar en su restaurante, es más elegante. – Bajando él la mirada, a ver el papel pensativo sube la mirada suspirando. – Gracias señorita y me puede decir su nombre… – ¡Ay disculpa!, mi nombre es Yesika Morris… – Pelando los ojos sorprendido quedando congelado con la nota en la mano, después de pasar unos segundos reacciona mirándola a la cara con una emoción. – ¿Que…? usted es la actriz de televisión la de la novela este si dios no agarra confesado, de la escritora Paulina Roussel. – Lo dijo entre cortado. – Si la misma, ja, ja, ja veo que sabe de novelas y si soy esa Yesika, aunque para cuando realice ese papel estaba yo más joven por eso no me reconociste muy bien, yo estuve 15 años fuera del país y mira cómo ha cambiado Caracas. – ¡Ay sí, mucho…! no lo puedo creer acabo de atender a Yesika Morris. Él se queda perplejo, mientras ella se levanta con cuidado pasando la servilleta en su boca y limpiando la comisura dejando en la mesa la servilleta manchada con la tinta labial rojo, gira su mirada la sigue marcharse del restaurante. Mientras en la fábrica de embustidos Pantoja, Karla se encontraba caminando por la oficina de Camilo mirando los cuadros y las fotos que tenia en una mesa agarrando un portarretrato en donde él estaba con sus dos hermanos, ella pasa su dedo por la foto, después la coloca en su sitio, camina suspirando y ve la hora en su reloj de mano susurrando. – Si ha durado la reunión, él dijo que no duraría, y en eso agarra el teléfono… pero yo tengo hambre pero si me salgo y el regresa y no me encuentra aquí se molestará, pero ¿qué hago? Ay no, yo voy a llamar para ordenar una pizza, yo no me voy a morir de hambre este aquí. – Agarra el teléfono llamando a una pizzería, después de ordenar, tranca y tocando algunas carpetas del escritorio agarrando una que abre y lee, peros sus ojos brillan al darse cuenta qué era un documento muy importante de Camilo que tendría que entregarle a su padre y reacciona saliendo de la oficina corriendo por los pasillos y pasando en donde estaba la secretaria Natalia que la ve pasar ella reacciona y sale de su puesto llamándola a gritos. – ¿E y? Señorita espere usted no puede entrar en medio de una junta…espere. Karla abre la puerta moviendo su cabello entra de golpe mientras todos suben la mirada para contemplarla, Camilo al verla el pela los ojos apartando la cara más su padre se levanta muy molesto y le grita a la secretaria. – ¿Pero ¿Qué ocurre Natalia? Estamos en medio de una junta muy importante ¿y quien es esta señorita? ¿Por qué entra así sin ser anunciado? – ¡Señor Rubén, disculpe! Intente detenerla, pero ella entro sin previo aviso lo siento, se que es mi responsabilidad, pero, pero… –Lo dice Natalia mirando la cara de Camilo. – ¡Muy interesante…! – Dijo Pablo, mostrando una sonrisa mirando a Karla de los pies a la cabeza. – ¡Yo, yo…traía esta carpeta! – Coloca en la mesa y acotando. – Señor Camilo se le olvido la carpeta en su oficina y lamento haber entrado interrumpiendo su junta. Mil disculpas – ¿La conoces Camilo? – Preguntó Rubén molesto, mientras que ella se queda mirándolo y arrugando la cara mas pensando... – ¿Qué hago, que hago? Ahora si estoy, pero botada rayos, quien me manda de salida yo. – Si padre yo la conozco…es. – Interrumpido por el Administrador. – ¡Usted! – Dijo Roberto el administrado, levantándose de la mesa subiendo la mano, pero cuando el va decir una palabra Camilo lo interrumpe. – Ella trabaja para mi…espero que la disculpe, pero es verdad este documento es muy importante en donde tengo terminado todo lo referente del proyecto de los Llanos y gracias por traérmela. – Volteando Rogelio y mirando a Camilo con mala cara regresando a su puesto en silencio. – Así que trabaja contigo esa bella dama tan hermosa. – Dijo Pablo, ella toma un profundo aliento, levantando su cara y tragando grueso. – Si, señorita Karla será que me puede esperar en mi oficina y tranquila aquí no ha pasado nada y gracias por estar muy atenta. –Dijo Camilo y ella le sonríe saliendo de la Sala de Juntas, Natalia cierra la puerta después mira a Karla que estaba muy nerviosa. – ¿Se volvió loca señorita? Este le dije que no entrara así y pues no escucho y entro, eso no se puede hacer. – ¡Perdón…Se que la embarré! Rayos…pero tenia que darle la carpeta al señor Camilo. – Tranquila ya paso, pero no lo vuelvas hacer, la próxima me llama es a mi y yo veré como soluciono, ya deja de tener esa cara de espanto, que me aterras a mí, son cosas que pasa. Karla la mira y se ríe caminando por el pasillo charlando. Mientras en la junta, el señor Rubén se estaba calmando mirando a su hijo Camilo y sube su mano. – ¿Ya podemos continuar? – Si padre, voy a presentar algunas propuestas muy sumamente importantes que nos traerá muchos beneficios sobre todo, grandes ganancias pues dentro y fuera de nuestro territorio. – Todos en la mesa lo observan, mientras el hablaba y explicaba las propuestas que el tenía para la empresa. Mientras su hermano Pablo estaba en ese momento pensando en aquella chica bella que entro hace poco sin previo aviso, que lo dejo impactado por la manera que lo hizo, cuando su hermano Camilo le hace una pregunta, la cual él no escuchó, pero responde un poco despistado. – ¿Qué dijiste? Disculpa no escuche la pregunta. – ¿Pregunte qué te parecen las dos propuestas que acabo de mencionar? – Me parece muy bien, por lo que veo nos traería buenas ganancias, pero el que da la última palabra es…Interrumpido por su padre Rubén, que se levanta acomodándose su traje, pasando su mano por la mesa y caminando a donde se encontraba Camilo. – Me parece interesante la propuesta, tiene sentido todo lo que dijiste Camilo, te felicito, me gustó mucho se que lograrás, sigue así. – Le muestra una sonrisa levantando sus manos y lo toma por los hombros con mucha alegría dándose la vuelta mirando a todos los presentes, ellos también lo miran, seguidamente lo aplauden todos a la vez, Pablo aplaude muy lento sin animo alguno, mirando a Jairo que lo ve y le muestra una sonrisa aplaudiendo.
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