Después de unas horas ya en la salida de la universidad Católica Andrés Bello estaba saliendo Karlenes que la esperaba parado en su carro José que la mira con una sonrisa ella pega un salto dando un beso con risas mientras que en una cuadra se encontraba adentro de su carro estacionado, su ex Salome que lo mira con una cara de molesta echándose para atrás voltea a verlos, que él le abre la puerta y se sube a su carro, después José da la vuelta. Subiendo al carro y con rapidez salen, mientras que susurra Salome, molesta pasando su mano por la cara.
– Está saliendo con Karlenes, no lo puedo creer, él es mío, solo mío, yo te voy a recuperar cuésteme lo que me cueste.
Mientras en el restaurante Las Delicias de mi Campo se encontraba el mesero Arturo limpiando una de las mesas, recogiendo algunos platos y cubiertos, pero pensando en la joven actriz Yesika Merris qué lo dejo muy contento cuando se le acerca Leonor.
– Vaya, estás muy contento, veo que la chica te dejó alegre ¿Contadme cómo te fue con ella?
– Leonor es una Actriz de televisión, eso me cayó de sorpresa.
– ¿Actriz, pero anda, así como si nada? Será que te cayó a rollo y te lo creíste.
– ¡No, no, no, es verdad! no la reconoces porque ella no ha actuado desde haces muchos años, no ha protagonizado mas novelas.
– ¡Si tu lo dices y como yo no se de farándula! ¿Y qué hace por estos lugares?
– No hace poco llego de viaje, estaba perdida y buscaba una dirección y yo la ayude explicándole como llegar, pero ella es hermosa, muy hermosa.
– Me imagino que conseguiste su numeró, yo mire que ella te entrego una nota antes de irse.
– Si ella me lo dio, fue muy amable y cariñosa conmigo, pero ya no hablemos de mí, no creas que yo no note que estas peleada con Nicolás, ¿Qué paso? Ja, no me digas que él te volvió a engañar.
– Sí, sí, pero ya yo lo mandé a la v***a…yo valgo mucho para estar con un tipo que no me valora, que siga engañándome.
– Por fin, abriste los ojos, varias veces yo te dije qué el no te ama, tu eres una buena mujer y mereces a un tipo mejor que no te estime y te amé como debe ser.
– ¡Ay, gracias Arturo por esas palabras!
– Para eso somos amigos eh…
– ¿Ya terminaste de limpiar y de recoger las mesas? – Preguntó ella mirando las mesas mas volteando la vista a donde estaba Nicolás atendiendo una mesa y regresa la mirada suspirando mientras Arturo la ve luego le habla con una voz muy calidad.
– Ya terminé, Leonor sé que no va a ser fácil olvidarlo, que trabajan juntos, pero yo sé que llegará una persona a tu vida, mejor que él, que te hará revivir el amor, después será agua pasada.
– ¿Tu crees? – Dijo ella bajando la mirada mostrando una leve sonrisa, cuando de repente llega un joven montado en una moto ella sube la mirada, mirándolo entrar, pero su moto era chillona que llamo mucho la tensión al público del restaurante, era el joven Jairo Pantoja qué se quita el casco subiendo la mirada y apaga la moto, se baja y camina en dirección a una mesa, saca la silla y se sienta, voltea a mirar a su alrededor ve la hora de su reloj de mano y después mira en donde estaban parado Leonor y Arturo que el agarra la cartilla para llevársela pero levanta la mano Jairo y habla con una voz un poco ronca.
– Por favor, chica puedes venir. – Ella lo ve quedando congelada en el sitio cuando Arturo le da por el hombro Leonor sube la mano a su pecho indicando que era ella más Arturo le da la cartilla diciéndole y alejándose.
– ¿A hora te toca a ti? Ve no pierdas tiempo.
– ¡Muy gracioso! No te burles. – Ella lo dice suspirando un poco, mientras Jairo coloca su casco en la mesa, Leonor se acerca saludándolo de la manera más cordial amigable posible.
– Buenas tardes señor, bienvenido a Las Delicias de mi Campo. – Insinuando la cartilla, para que él la agarre mas acotando. –, Tenga, tenemos tres platos buenos, que son especialidad de la casa, cerdo a la plancha en salsa agrié dulce, tamales rebosados…Interrumpida por Jairo que sube la mano.
– No prefiero que me traiga un bisté con arroz y ensalada por favor y gracias.
– ¡Muy bien! enseguida le traigo su orden, desea algo más.
– No señorita eh, disculpe ¿Le pasa algo la noto como molesta o es natural que usted atienda al público con cara de amargada?
– ¿Cómo dijo? Yo amargada, no, para nada joven y disculpé si lo recibí no acorde a cómo usted se lo merece, disculpé usted
– Disculpa aceptada. – Lo dijo Jairo mostrando una sonrisa, ella se da la vuelta para retirarse pero pregunta.
– ¿Desea algo de tomar? Tenemos jugos naturales o bebidas gaseosas.
– Prefiero un jugo natural, eh señorita. – Lo dice cuando se estaba marchando ella reacciona dando la vuelta y se regresa. – ¿Dígame desea otra cosa?
– Si, la orden que pedí que sea doble por favor.
– ¡Ah, ya viene otra persona, me imagino que su novia!
– No, es para usted el otro plato.
– ¿Que? oye, pero, pero…– Lo dice ella inclinándose de frente con una cara de sorprendida, Jairo la mira y sube las dos manos al frente mas calmándola.
– Tranquila, tranquila no se moleste, yo la estoy invitando a comer conmigo así no como solo.
– ¿Queeee, usted se volvió loco? no ve que estoy en mi hora de trabajo yo no puedo acompañarlo, me pueden echar de aquí joven.
– Tranquila no hay problema. – Jairo se echa para atrás mira a la barra alza la voz llamando al dueño del restaurante, donde sale la señora.
– Buenas tardes. Señor dígame, ¿Ocurre algo con mi empleada?
– No. pasa nada…– Responde Leonor y es Interrumpida por la señora.
– Le pregunte fue al señor Leonor, no a usted.
– No ha pasado nada Doña lo que sucede es que, yo a ella la invite a comer, pero me acaba decir que esta trabajando y que si lo hace usted la puede echar de aquí. – Lo dice mientras que Leonor pela los ojos asustados y sube la mano insinuando su dedo indicado no.
– ¡No, no, no!, que le pasa vuelvo y se lo repito yo estoy trabajando.
– ¡Si, ella puede comer con usted señor no hay ningún inconveniente!. –Dijo su jefa dando la vuelta marchándose y Leonor voltea la cara mostrando el ceño mirando a Jairo y el sube sus hombros con una sonrisa.
– ¡Listo, ya puede comer conmigo, siéntese! Ya no la van a despedir si era su preocupación ya esta todo arreglado.
– ¿Qué se ha creído usted? Rayos…
– No se moleste y siéntese ¿si?
– Bueno ya que insiste. – Sentándose en la mesa, llegando Arturo mirándola a ella subiendo una ceja mostrando una leve sonrisa ella voltea la cara.
Mientras que en la mansión Pantoja estaba entrando molesta María y tirando la puerta que asusta a la chica de servicio que sacudía los muebles y pegando un leve salto volteando la ve relinchando a la señora de la rabia.
– ¿Olga, mi madre está? – Pregunto con voz alta.
– No señora ella acaba de salir…– Respondió rápido, María llena de rabia chilla como una niña malcriada dando la vuelta subiendo las escaleras mientras Olga, la observa subir, habiendo gesto de negación con la cabeza, dice.
– Pero bueno, hoy en ésta casa, todos andan margados obstinados hasta el perro lo está, Huss. –Dando la vuelta continuando con lo que estaba haciendo, por otra parte la señora María entra a su recámara caminando de un lado para el otro moviendo sus manos de los nervios con una respiración profunda cuál toro en medio de una manga de coleo a punto de ser coleado, se coloca la mano en la cabeza después con sus manso ella tumba todo lo que estaba en la peinadora dando la vuelta diciendo en voz baja y acelerada.
– Ni creas Camilo que te vas a separar de mí tan fácilmente, por lo menos esta cosa que llevo en mi vientre va servir para algo. – Lo dice tocando su vientre acotando. –, Lo siento Mario, pero es mejor a si, yo no voy a perder todo lo que e logrado casándome con Camilo, yo soy la señora de Pantoja y nadie, pero absolutamente nadie, me va estropear mis planes, mucho menos tú.