Al día siguiente San Francisco Edward Anoche a pesar del momento que atravesamos pudimos relajarnos siendo solo nosotros con Elizabeth, sin preocupaciones, sin el estrés de los negocios, fue disfrutar de cada caricia, cada beso, cada mirada de amor llevándonos al éxtasis mientras tocábamos el cielo por cómo nos entregábamos al otro, además me encanta la forma en que me seduce con esa mirada que enciende todo mí ser, porque no me canso de recorrer su cuerpo siendo mi adicción perfecta, es que me tiene atado a su muelle mi esposa, la verdad es que ella es mi refugio, uno que no quiero abandonar nunca, porque con mi malcriada puedo ser quien soy yo, sin restricciones no solo en la cama, en todos los aspectos de nuestra vida, incluso creo que esta es la felicidad plena, no habl

