El mismo día Alameda Edward Si alguien me hubiera dicho que me convertiría en un hombre tan miserable por venganza, no se lo creería, porque mis padres me enseñaron a ser un hombre de bien, pero ahora ensucié su recuerdo con todo el mal que le hice a la mujer que amo y aquí estoy sentado a su lado intentando convencerla que me dé una oportunidad, porque me estoy muriendo sin ella, aunque no tengo la certeza que lo lograré, sintiendo desgarrarse mi corazón con las palabras que me repetía restregándome cómo la lastimé, claro que merezco todo el castigo que quiera darme y me toca solo aceptarlo, pero quiero asegurarle que estoy dispuesto a lo que sea necesario para ganarme su perdón y una vez más le abro mi corazón. –¡Elizabeth mírame! Amor todo lo que me repites me lo merezco, incluso y

