—Hola, preciosa. —Diego me levanta por la cintura. Besa mi frente cuando me encuentro a su altura. —Hola, cariño. —Beso sus labios con pasión. Su lengua se encuentra con la mía, provocando corrientazos en todo mi cuerpo—. Estamos dando un espectáculo público. Diego estalla en carcajadas y me regresa al suelo. Me toma unos segundos recuperar el equilibrio y, una vez recupero la compostura, Diego me pasa un casco. Sin pensarlo dos veces, me subo en la moto después de que él ha tomado su lugar. Me abrazo a su torso ceñido con la chaqueta de negra de cuero, que lo hace ver más sensual de lo que ya él es, entonces Diego enciende la moto. La brisa mueve la parte de mi cabello que ha quedado libre del casco cuando Diego toma velocidad. La adrenalina recorre mis venas y me suelto de Diego, ab

