Hay eventos en la vida que no sabes si son reales o una alucinación. Que dudas de tu sano juicio. Asimismo, hay eventos tan deseados, que cuando te suceden, no sabes cómo reaccionar y te bloqueas. “Que nuestros caminos se junten, que nuestros destinos vuelvan a encontrarse. Que suene la melodía una vez más, que nuestra música no se apague jamás”. *** —Diego... —balbuceo, atolondrada. Esto me parece tan irreal, tan fantasioso. Diego juega con sus manos y muerde su labio inferior. Está nervioso. —¡Felicidades! —espeta de repente y peina su cabello. ¿Ah? —¿Perdón? —Te vas a casar, ¿no? Felicidades... —arrastra la palabra y se me acerca. Me da un abrazo superficial e incómodo, como si no supiera cómo acercarse a mí. ¿En serio, mestizo? —No me voy a casar. —Sus ojos se abren en sorp

