—Estás hermosa, preciosa, increíblemente bella, Casandra. Pero ese vestido no. No puedes ir a una fiesta con ese vestido.—Me di la vuelta lentamente al escuchar las palabras de mi madre, estaba viéndome al espejo, solo me faltaban los pendientes, Marina y su novio me recogían en media hora. —Fue el vestido que compramos, ¿ya lo olvidaste?—insistió en acompañarme, ¿repentinamente no le gustaba mi elección? —No te lo vi al probártelo, Casandra.—dijo como excusa. ¿Ese era mi problema? ¿Cómo Pretendía que a última hora cambiara de vestido? ¡Ni loca! Eso ya dañaría toda mi noche.— Ese escote, el largo del vestido, la forma que le da a tu cuerpo. —Quiero que sepas algo, ni aunque ponga un saco encima de mi cuerpo,—Tipo Marilyn.— puedo ocultar mi figura. Es la que tengo. Me veré igual con est

