Mi abuela llegó con Sharon, no habían dicho nada al respecto. Me quedé con ellas, mirando cómo organizaban un banquete para mi cumpleaños. —Abuela no es una piñata. —Es la primera vez que te haré una fiesta, antes no tenías amigos. —Gracias por lo que me toca abuela. —contestó Sharon. —Bueno, no tantos como para hacer una fiesta. Sonreí, dejé a la abuelita con sus preparativos, tomé a Sharon de la mano y subimos corriendo las escaleras. —Me dijo, Nena. —solté emocionada cuando entramos al cuarto. —¿Quién? —¡Sharon! —abrió los ojos cuando comprendió. —¿Jerónimo? —Se tapó la boca—. ¿Cuándo? —Esta mañana, cuando Larry vino a visitarme. —¿Larry? —noté su tensión—. No te diré nada porque no me corresponde, así que debes aguantarte hasta mi cumpleaños. —¡No puedo esperar para escucha

