No dejó preguntarle a qué se refería, Sharon llegó corriendo para abrazarme fuerte. —Hola, ¿cómo te sientes? —jugó con mi cabello. —Muy bien. ¿Cómo sigue tu papá? —entristeció un poco. —Temo en cualquier momento no resista la quimioterapia. Lo dejaron hospitalizado, por eso debo cuidar a mis hermanos. —Te puedo ayudar con las tareas. Sus ojos se iluminaron por completo mientras yo los puse en blanco. —Tengo examen de cálculo. —movió su cuerpo de un lugar a otro. —Con gusto. —Le guiñé un ojo. Los días pasaron. Las compañeras ahora deseaban que me uniera al equipo de Voleibol del salón, soy buena en educación física, pero jamás intenté pertenecer a ningún grupo. El primer ensayo lo realicé a puertas cerradas. Pasé las pruebas requeridas por el entrenador, midieron fuerza al saque, cl

