Antes de ingresar al auto escuché la conversación de ellas. Le sonreí a Larry. —Ya falta poco. —¿A qué se refiere? —¿Poco para qué señora Virginia? —Yo me entiendo hija, solo puedo decirte que todo cambiará. —¿En la Tierra o en Alma? —Se quedó callada, mientras yo cerraba la puerta del auto… —Hoy serás tratada como una verdadera reina, como lo que eres. Te ves impactante y no sabes la emoción, —movió su mano sobre su estómago—. De ver la cara del idiota de Jerónimo. —cerró la puerta de su lado. Me observó—. La historia, esa del patito feo, es real. —Gracias, por decirme cisne. —soltó una carcajada. —Ya es hora de callar a los que hablaron mierda de que solo me acerqué a ti por interés… —Estamos juntos por interés. —comenté. —No linda, somos amigos y nos hacemos un gran favor mutu

