Nos habíamos quedado callados en el trayecto al cine, hasta que me decidí hablar. —Estoy enamorada de él y Jerónimo quiere que yo sea una más en su lista mientras yo quiero ser la última. —El eterno problema. ¿Aceptas un consejo? —manejaba muy bien y respetaba el límite de velocidad. —Claro. —Si cedes antes de que se comprometa de corazón perderás, vas por buen camino. Sintió celos. —¿Por qué lo dices? —El cine no quedaba lejos. —Porque me advirtió, si te ponía un dedo encima me haría pedazos. El corazón palpitó más de la cuenta, no le dije nada. Llegamos, fue un galán al ayudarme a bajar ofreciéndome su brazo para ingresar, compramos las boletas, las palomitas e ingresamos a ver la película. Fue muy divertida, sin querer pasé un par de horas agradables. —Debemos repetir la salida

