Realicé un movimiento de cadera con mis manos en la cintura, mi cabello se movió de un lado al otro. —¿Podemos hablar? —escuchamos el frenar de un auto. Se asomó por la ventana—. ¿Este tipo no te deja sola en ningún momento? —Es mi novio. —dije tomando la chaqueta—. ¿Qué querías decirme? —No se apartó de la ventana y su expresión era de total enojo. —Que la pases muy bien. Se acercó a mí, me dio un beso en la frente y sin mirar atrás salió por el balcón en dirección a su habitación. Al bajar las escaleras me topé con la abuela. —Estos últimos días te relacionas mucho. —comentó sonriendo. —Abuela, ¿será posible incluir a un integrante más al viaje de Cancún? —Sharon me dijo. —suspiró—. No sé lo que haces, hija. Pero te apoyaré en todo. Es increíble… —¿Qué es lo increíble? —Sharon l

