Camila... Estaba apunto de ver el infierno arder, mi padre con su máxima postura de macho alfa estaba frente a mis ojos, si expresión no decía nada, si estaba enojado o no, no decía nada pero estaba segura que las cosas no saldrían bien, últimamente nada salía bien. - Tu dirás -dije a penas lo ví, tampoco era como si su postura fuera la mejor. - ¿Cómo está eso de que a tu marido lo golpearon? -no habla moata nada contento, lo que me hace preguntar ¿el sabe algo que yo no? - Si es verdad -miro a dónde estaba Art- No es de gravedad pero tendrá que hacer reposo -el negó. - Eso pasa por casarte con un muñequito de aparador -abri mis ojos grandes. - El tiene su rancho, trabajo con sus padre, creo que con eso queda claro que no es un muñequito de aparador -me estaba enojando. - Pero el fí

