Jon estaba flotando a unos centímetros del suelo en el piso franco y los nervios no le permitían quedarse quieto. —¿Cómo vamos a probar que este tal Stryker te mató si está muerto? —¿Buscando a su fantasma? —respondió Brody—. No es una opción porque, sinceramente, dudo que esté por aquí en algún sitio. No tiene ninguna razón por la que quedarse. —¿Para descubrir quién le mató? —Dudo que le importe. De todas formas, probablemente lo sepa. —Brody tocó la pantalla del portátil. Pertenecía al piso franco, una de las comodidades para quien fuera que estuviera allí bajo protección. Había podido encenderlo, sorprendido de que no hiciera falta una contraseña. —Sé que se supone que entre usos tienen que borrar la contraseña antigua, pero alguien debería haber puesto una nueva. Alguien la cagó

