Allie: —Ya llegué —dije cerrando la puerta del apartamento. —¡Tía! —Grita Cora, saliendo de la cocina con una mancha de harina en su mejilla derecha. —Mi sobrina adorada —dije abrazandola fuerte. —Te extrañé, tía. —Cora se alejá de mi y pone una de sus pequeñas manos entre las mías—. Mi mamá está preparando las galletas que te gustan. Ante la mención de las galletas, mi estómago vibró en protesta. —Qué bien porque sería capaz de comerme una vaca entera. —Le dije mientras llegaba a la cocina con ella. Cora se ríe por mi comentario. —Tía, las vacas no se comen. —Me dice con gracia en su tono de niña adorable. Me siento en una de las sillas y justo en ese momento, Clarisa esta sacando las delicias azucaras del horno. Tomó una sin esperar. —¡Cuidado Allie!, ¡te quemarás! —dice ella dá

