Allie: No estaba preparada para el intenso dolor que conllevaría tener a mi pequeña Amanda, pero lo soportaría por amor. Noah estaba a mi lado y su mirada de preocupación, no me paso desapercibida. Esto solo me hacia sentir más incómoda y estresada. ¡Cielos!, quería gritar, llorar, patalear, pero no quería hacer una escena, aunque eso sería imposible. Respiré profundo tratando de calmarme. —¿Cariño te duele mucho? —Me pregunta mi querido esposo. Lo observé como si tuviera un tercer ojo. Mis estados de ánimo habían variado mucho durante estos meses. Aveces le gritaba a Noah y me arrepentía luego, pero en momentos como este, solo quería golpearlo. ¿Estaba hablando enserio? —¡Por supuesto, Noah! ¡duele como!..., ¡ahh! —Me quejé cuándo llegó la contracción, esta vez no pude contenerme d

