Allie: —Basta, Noah. —Le dije en un susurro bajo y lo llevé conmigo hasta el sofá de cuero que había en la oficina. —Lo siento Allie, a veces no puedo controlarme —dijo viéndose atormentado—. No soporto que se metan contigo. Le di un pequeño beso en su mejilla. —Lo sé. —Le respondí. Era por esa fuerza con la que me amaba y me protegía de todos, que lo amaba tanto. Me alejé de él para ir por una botella de Whisky que tenía en su bar personal. Serví el líquido ámbar en un vaso y se lo llevé. —Toma, voy por el botiquín. —Le dije pero Noah me detuvo. —No vayas, quédate conmigo —dijo desesperado. Como me dolía verlo así, él aún creía que me iria de su lado, pero que equivocado estaba. Aparté su mano de mi brazo suavemente y le sonreí para tranquilizarlo. —Solo voy al baño por el botiquí

