Capítulo 14:
Va a ser una noche interesante, pensé mientras acomodaba mi cabello frente al espejo, asegurándome de que cada onda estuviera en su lugar.
Habían pasado tres semanas desde aquella noche en el club. Tres semanas en las que las cosas entre Jake y yo habían avanzado poco a poco. Mi mirada se desvió al vestido que estaba sobre mi cama. Había optado por algo diferente a lo que suelo llevar.
Es un vestido largo, de un color gris humo con un escote corazón, el vestido es ajustado, sin tirantes. La parte superior del vestido es ajustada,y luego se abre en una falda amplia y fluida que cae hasta el suelo.
El sonido proveniente de mi teléfono me sacó de mis pensamientos. al ver quién llamaba, no pude evitar sonreír.
—¿Lista para esta noche?
—Casi. Pero supongo que eso dependerá de cómo se dé la noche, ¿no?—respondí, mientras me siento frente al tocador y termino de arreglarme el cabello.
—Ah, ya veo… ¿sigues con esos nervios por ver a Jake, eh?"— Rachel rió desde el otro lado.
Sonreí.. nerviosa no, más bien ansiosa.
¿Qué tal tú? ¿Todo listo para esta noche?
Si, ya sabes cómo soy. Todo está bajo control.
—Entonces, ¿nos vemos en dos horas?
—Sí.
Nos vemos,—colgó.
Inicie a colocarme el maquillaje, me coloque la base, luego un poco de sombra en tono tierra, le di un toque ahumado que realza mi mirada, luego me hice un delineado perfecto. me agregue gloss en labios y los deje en un tono natural.
Ya lista, procedí a colocarme el vestido. Este se acomodó perfectamente a mi cuerpo como si hubiera sido hecho para mí. Me coloque un brazalete de hombro en forma de espiral en tono plateado, también unos aretes brillantes plateados y unas sandalias de tacón alto y tira fina. Antes de salir a la sala, rocié un poco de mi perfume favorito .
Jake llegó justo a la hora acordada. Cuando abrí la puerta, mi boca se abrió ligeramente al ver a tremendo hombre. Llevaba un traje n***o, camisa blanca y una corbata del mismo tono que mi vestido. No pude evitar reír.
¿Casualidad? Pues claro que no.
Él me había enviado un mensaje temprano preguntando qué llevaría puesto, Y ahora, al verlo, entendí perfectamente el por qué.
—¿Sabes? veo que hiciste tu tarea, dije cruzándome de brazos mientras una sonrisa juguetona se dibujaba en mis labios.
Jake alzó una ceja, sonriendo divertido.
—¿Ah, sí? ¿Te parece? respondió.
—Umju. Pensé que no ibas a entender el concepto gris humo, pero parece que te subestimé.
Jake rió suavemente —Merezco una recompensa, ¿no crees? dijo coqueto.
—¿Una recompensa? sonreí.
Hmm… —deslicé mis dedos por el nudo de su corbata.
¿Qué tipo de recompensa tienes en mente?
—Algo que me mantenga pensando en ti toda la noche, —murmuró, con su voz profunda mientras miraba mis labios.
Sentí que me palpitaba el corazón, y no el que tengo en el pecho.
Mira nada mas.
—¿Toda la noche? —susurré, alzando una ceja mientras tiró suavemente de su corbata, acercándolo un poco más.
asintió, sin apartar su mirada de la mía, se inclinó un poco más, hasta que sus labios quedaron a milímetros de mi boca.
—Toda la noche, Emma —murmuró, y escuchar mi nombre salir de su boca me hizo estremecer.
Me incliné un poco más, dejando apenas espacio entre nuestros labios, y susurré
—Eso tendrás que ganártelo.
—Nunca he dicho que no me gusten los retos, —dijo, con su mirada fija en la mía.
—Entonces suerte con eso, porque no soy de las que dejan las cosas fáciles.
Solté su corbata y me alejé.
—Será mejor que nos vayamos, no queremos llegar tarde, —dije, girándome para recoger mi bolso.
Pude sentir su mirada clavada en mi espalda, me volví hacia él —¿Qué? —pregunté, arqueando una ceja
—Nada, solo estaba admirando lo hermosa que estás esta noche. —Se encogió de hombros.
Sentí cómo el calor subía a mis mejillas, pero me negué a dejar que lo notara.
—Bueno, deja de admirar y ponte en marcha, Romeo. No tenemos toda la noche.
Jake soltó una carcajada mientras se apartaba para dejarme pasar.
—A tus órdenes, mi Julieta.
Cuando llegamos al auto, él me abrió la puerta del copiloto con un gesto exagerado, inclinándose ligeramente.
—¿Me permite, señorita?
—Gracias, noble caballero. —Me acomodé en el asiento con una sonrisa, mientras él cerraba la puerta y rodeaba el coche para subirse.
El trayecto transcurrió entre risas, y pequeños comentarios. La noche estaba tranquila, y las luces de la ciudad pasaban como destellos a través de la ventana. En un momento, noté que él me miraba de reojo.
—¿Qué? —le pregunté de nuevo, jugando con un mechón de mi cabello.
—Nada... Solo que sigues luciendo hermosa.
No pude evitar reír, aunque fingí poner los ojos en blanco.
—Céntrate en el camino, galán.
Al llegar, el auto se detuvo frente a una reja de hierro. bajó la ventana, y antes de que pueda decir algo, tony el guardia de seguridad me saluda.
—¡Emma! —exclamó, inclinándose ligeramente para mirarme mejor dentro del auto.
—¡Tony! —respondí, abriendo la puerta antes de que Jake pudiera detenerme. Salí rápidamente del coche y caminé hacia él con una gran sonrisa.
—¿Cómo están tu esposa y los niños? ¿Le gustaron los dulces que les mandé la última vez?
—¡Están felices! Y mi esposa dice que eres un ángel. Ya sabes, como siempre, —dijo con una risa cálida.
Me alegra escuchar eso.
Tony asintió mientras abría la reja.
—Esta casa siempre se ilumina cuando tú llegas, Emma. Pásenla bien esta noche, ¿eh?
—Gracias, Tony. —le dije mientras regresaba al auto, donde Jake me miraba con una ceja arqueada y una sonrisa curiosa.
—¿Qué? —le pregunté mientras me acomodaba nuevamente en el asiento.
—Nada. Sólo estoy viendo cómo pareces tener un club de fans en cada rincón al que vas.
—No es un club de fans, es solo que… bueno, conozco a Tony desde hace años. Él es casi de la familia, dije con una sonrisa mientras él reanudaba la marcha.
Jake rió mientras detenía el auto frente a la entrada principal.
La entrada es de un camino empedrado con jardines perfectamente cuidados, y muchas flores. Al fondo, una mansión de estilo colonial con grandes ventanales.
Jake salió primero y, antes de que pudiera abrir mi puerta, ya estaba ahí, esperándome.
—¿Lista? —preguntó, extendiéndome una mano para ayudarme a salir.
—Eso depende... —respondí, colocando mi mano en la suya y dejando que me ayudara a salir.
¿Y tú estás listo?