Ya está… le había confesado a Emma que me gustaba.. bueno.. se me había soltado la lengua. Es que.. Carajo… esta mujer me pone.
Trato de calmarme, pero es jodidamente complicado. Mi respiración está acelerada, trato de pensar en mil cosas a la vez para sacarme estos pensamientos de hacerla mía aquí y ahora. Es que su olor me vuelve loco, sentir su piel, su cuerpo pegado al mío… ¡mierda! estoy jodidamente caliente.. espero que no se note lo duro que estoy.
Me aparto lentamente, aunque no quiero. ¡mierda! ¿Qué le digo ahora? ¿Te deseo? eso sonaría descabellado ¿no? por lo menos para ella.
Me pasó una mano por el rostro, tratando de despejar mi mente, pero es como intentar detener una avalancha con las manos. Maldita sea, todo en ella me atrae, cada movimiento, cada gesto, cada maldito suspiro que se le escapa. Quiero acercarme de nuevo, besarla, j***r, no me importa si estamos en la cocina de la casa de los padres de su mejor amiga cuando deberiamos estar en el comedor sentados y rodeados de gente.
La tomó de la cintura nuevamente y le digo
— Vamos — le susurro, y la guío hacia la mesa.
Me gustaría decirle que se quede conmigo, que mandemos todo al carajo, llevarla a mi apartamento y hacerla mía toda la noche, hacerla gritar mi nombre, escucharla gemir… ¿Qué mierda estoy pensando?
Camino al comedor nos encontramos con la señora Lucía, esta nos dice que todos están en el jardín.Emma nos guía hacia el lugar, al llegar todos nos miran, Eve una de las amigas de Emma se acerca a nosotros y dice ¿qué hacían allá atrás? picarones.
¿Tu que crees? responde Emma.
Me río, va… no se cual es peor ella o sus amigas.
Esta mujer tiene la capacidad de volverme loco y al mismo tiempo calmarme con solo una sonrisa. Pero, claro, Eve no se detiene allí.
—Bueno, bueno, espero que hayas estado a la altura de nuestra Emma —dice, guiñandome el ojo antes de alejarse, riendo a carcajadas.
Me quedo mirando a Emma, quien me dedica una sonrisa — ¿Qué? — me pregunta ella, con una ceja levantada.
— Nada, mi Julieta, respondo.
Si después de besarla tienes que acomodartela… Felicidades encontraste a la indicada, dice el señor Rodolfo dándome una palmada en la espalda tan fuerte que … carajo a este paso me quedaré sin pulmones.
Me quedo congelado por un segundo.. ¿que caraj?… no… pues… no puedo evitarlo y estalló en carcajadas… Dios.. si sus tíos son así, ¿cómo serán sus padres?
— ¡Ay, cariño! — se ríe la señora Lucía, tú y tus ocurrencias.
Emma me lanza una mirada fulminante, para luego descojonarse de la risa.
— ¡Mírala, toda roja! ¿Vas a dejar que te sigan molestando así, hija?
Emma se lleva la mano a la cara, como si intentara taparse, pero eso solo hace que me ría más. Es increíble cómo se ve tan jodidamente adorable.
Y pensar que el cabrón de su ex no le ha quitado los ojos de encima en toda la noche, ha intentado acercarse todo el tiempo. Ni siquiera la puedo dejar sola, porque de una vez aparece como buitre, rondando, esperando a que me distraiga para lanzarse. Me revienta. ¿Cómo puede ser tan descarado?
— ¿Qué pasa? — Emma me lanza una mirada curiosa.
— Nada, sólo... carajo como lo digo sin que suene raro, vigilo al buitre de tu ex, digo.
Frunce el ceño por unos segundos y noto que hace gestos extraños, hasta que finalmente se rie, hasta parece desquiciada.
Se acerca más y dice
No puedo creerlo, ¿acaso está usted celoso? señor Bennett me dice con burla.
Como crees, eso ¡jamás! respondo con el mismo tono de burla.
Ella me mira, su risa se vuelve más contagiosa. j***r, cómo me gusta escucharla reír.
Por suerte, el resto de la noche transcurre tranquilo. La gente empieza a dispersarse, algunos se despiden, otros se quedan un poco más.
— Bueno, creo que es hora de irnos, ¿no? digo acercándome a ella.
Asiente, recogiendo su bolso con una sonrisa, ¡Dios, me encanta su sonrisa! hasta he perdido la cuenta de las veces que lo he dicho.
Nos dirigimos hacia Rachel y Michael para despedirnos, pero antes de que pudiéramos siquiera abrir la boca, la señora Lucía apareció como un torbellino.
— ¿ya se van? preguntó.
— Sí, tía.
— Sí, señora.
— ¿Irse? ¡Nada de eso! —exclamó, con las manos en las caderas. Es muy tarde, y no quiero que ustedes se arriesguen a manejar a estas horas. Además, las carreteras están oscuras y llenas de curvas. ¿Verdad, cariño?
Tiene razón, muchacho —dijo, dándome una palmada en el hombro, mejor se quedan aquí, tenemos suficientes habitaciones, además sería un placer que el novio de mi niña se quede con nosotros.
—Es cierto cuñado, además pueden quedarse en la habitación de Emma, dice Rachel.
—¿Tienes una habitación aquí? le susurro a Emma.
—Por supuesto que sí mi amorch responde.
No puedo evitar reírme.
¡Sí!Además, Em, así puedes pasar más tiempo con Jake.
¡Qué romántico! — Escucho un coro.
mientras Michael intenta no reírse.
—¿Cierto que si chicas? digo
¡Aja claro! dice Emma rodando los ojos y frunciendo ligeramente el ceño.
— Bueno, osita puedes dormir conmigo, como en los viejos tiempos, y jake puede dormir en tu habitación.
¿Osita?" Mi mandíbula se tensó al instante. Definitivamente el universo quiere convertirme en asesino o ¿Acaso este imbécil no entiende qué está jugando con fuego?
No te preocupes dije, Julieta y yo compartiremos habitación, cama y todo como siempre. ¡Ja! si crees que te daré oportunidad de que le rondes como un buitre estás equivocado, pense para mis adentros.
¡Oooh! gritan entre risas las chicas.
La expresión de Tom pasó de arrogancia a molestia en un segundo. Quería reírme en su cara.
— Bueno, bueno, no es para tanto. ¡Vayan todos a sus habitaciones y déjense de discusiones tontas! dijo la señora Lucia.
Mientras Emma y yo subíamos las escaleras, me incliné hacia ella y le susurré:
— ¿Osita? ¿En serio?
Ella bufó, sin mirarme.
— Ni me lo recuerdes.