Al amanecer, Alexandra buscó por toda la pieza el sedante, o veneno, no sabía cómo llamarle, pero sabía que estaría en la pieza, pero no lo logró. Noah escuchó sonidos y comprendió que ella estaba en búsqueda del veneno que él desechó el día anterior, no lo encontraría porque se hizo cargo de que no dañara a más personas. Noah entendió el daño que provocó, Alexandra quería quitarse la vida, la joven que cada día estaba más alegre que el anterior, la cual amaba la naturaleza y pintar, amaba oler las flores y cuidar de ellas. Los ojos dorados que alguna vez vio interesados en él, se habían apagado, eran una clara muestra del alma herida, y él se odiaba por ser la causa de aquel desastre. No se conocía a sí mismo, fue como ver a una persona completamente diferente, alguien que amaba destrui

