V

757 Words
Me quedé estática en mi lugar, no quería moverme en lo absoluto. Otra vez el ruido se escuchó, como si un mueble hubiese caído al suelo en alguna de las habitaciones. —Hey, Linn, ¿escuchaste eso?  — la voz de Hailee me hizo saltar en mi lugar. —Si — le respondí —, ¿crees que lo hayan hecho a propósito? —No lo sé, todo está siendo muy loco hoy. Me senté en la cama y me giré hacia la de Hailee, ella ya estaba sentada, un poco de luz entraba por la ventana así que podía verla un poco. Ella era seis años mayor que yo, era como mi hermana mayor que, aunque todas lo fuesen para mí, ella era la que más se preocupaba por mi bienestar. Nos quedamos en esa posición, estáticas, esperando que algo volviese a sonar, pero nada ocurrió. —Quizás alguna de estas tontas se ha levantado al baño y se ha golpeado con un mueble — dijo Hailee pasando una mano por su rostro. —Tienes razón, supongo que simplemente estamos alertas por lo de Támara. Suspiré y me acosté de nuevo, no quería esas imágenes en mi cabeza, yo odiaba la sangre, por algo había escogido periodismo. —Toc, toc. Dos sonidos secos se escucharon en la puerta. —¿Chicas? — una voz temblorosa hablaba del otro lado. Para cuando logré sentarme, Hailee ya estaba llegando a la puerta. —¿Están despiertas? —Sí — respondió Hailee sin abrir —, ¿sucede algo, Ray? Hubo un corto silencio que terminó de alertarme por completo. —No, es solo que me desperté y no encontré a Juliette, ¿está con ustedes? Hailee y yo nos quedamos viendo la una a la otra y entonces ella encendió la luz y de inmediato abrió la puerta. —Se suponía que estaba contigo —dijo Hailee. El rostro de Ray mostraba confusión. Me coloqué de pie y caminé hasta la puerta. —No, me despertó un sonido, creí que alguien se había caído y al mirar a su cama, estaba vacía — explicó cruzándose de brazos. —Quizás está en el baño — propuse. —No, ya revisé. —¿No está con Agnes? — repuso Hailee —, según recuerdo ella la iba a acompañar a su habitación. Ray se quedó pensativa durante unos instantes, mirando a través del pasillo. —No lo creo, es que lo extraño es que recuerdo que ellas entraron a la habitación — sacudió su cabeza —, tengo demasiado sueño, disculpen, ¿me acompañan a ver? Miré rápidamente a mi compañera y esta asintió. —Claro, vamos. Las tres salimos de la habitación, la nuestra era la última y la de Ray la que estaba justo al lado. Cerré la puerta detrás de mí al ser la última en salir. —Ray, mira, la puerta de Támara también está abierta — señaló Hailee. Esa puerta estaba casi a la mitad del pasillo, y efectivamente se notaba abierta a pesar de que no había luz encendida. —Quizás fueron a la cocina para un bocadillo nocturno — hablé mientras avanzábamos. Quise creer que era verdad, pero algo dentro de mi gritaba que no lo era, el frío entraba a mi cuerpo a través de mis pies descalzos. —¿Támara? — Pregunté asomándome por la puerta. No recibí respuesta así que me adentré en la habitación y encendí la luz. —Vamos a la cocina, deben estar allí — repuso Hailee colocando una mano en mi hombro. —Quizás deberíamos ir a dormir, ellas seguro están comiendo — se quejó Ray. —No, me has hecho levantarme de la cama, así que ahora quiero comer también — dije para cuándo bajamos las escaleras. —Con todo el desastre, ninguna pudo comer — Hailee miraba a todos lados como buscando algo —, deberíamos robarles de lo que preparan. Asentí con la cabeza y abrí una de las puertas que daba a la cocina. Todo para mí se detuvo en ese instante, quisiera poder retroceder el tiempo y no haber visto lo que vi, pero no puedo hacerlo. No supe quién gritó, si Hailee o Ray, yo solo sabía que estaba terriblemente espantada. —¡Juliette! — esa fue Ray. Ella estaba allí, la habíamos encontrado, pero ya era demasiado tarde. Su cuerpo yacía sobre el mesón central de la cocina, la sangre se derramaba hasta el suelo. Había una gran abertura en su abdomen que permitía observar todo lo que había en el interior. Sus ojos estaban abiertos y su boca igual, era obvio que no respiraba. —¡No! — se quejó Hailee —, ¡No!, ¿qué es esto? —¡Oh, Por favor! — Gritó Ray. Estaba demasiado impactada, inmóvil como me siento justo ahora. Mi cuerpo estaba entumecido. —¿Quién pudo hacer esto? — pregunté tambaleándome de un lado a otro. —¡Tenemos que llamar a la policía! — Reaccionó Hailee —, vamos, tenemos que despertar a las demás. —Juliette, Juliette, Juliette — susurró Ray. —Ya, afuera, vamos — sentí a Hailee tomarme de nuevo y llevarme fuera de la habitación.
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