Esa noche, mientras cenaba con mi madre y mi hermana, sentía una extraña sensación de soledad, a pesar de estar rodeada de familia. Había pasado semanas inmersa en mi misión, entregada por completo a mi entrenamiento y responsabilidades, bajo la dirección de Juan Manuel. Sin embargo, había algo más que pesaba en mi mente. Aunque Jorge y yo compartíamos el mismo trabajo, habíamos acordado mantener nuestra relación en secreto, manteniendo las apariencias en la central. Era difícil no poder mostrar afecto en público, pero entendíamos las reglas y las respetábamos. La ausencia de Elijan, en una misión fuera de casa, dejaba un vacío palpable en la mesa. Y mi padre, cenando con mi tío Elliot, estaba físicamente presente pero distante en sus pensamientos. —te he notado bastante ausente última

