—¿Quién te hizo esto? —Kai repitió su pregunta mientras Savannah fruncía el ceño, sin entender lo que él quería decir. Aunque, si siendo honesta consigo misma, principalmente estaba tratando muy fuerte de no mirar su hermoso cuerpo musculoso, expuesto por completo ante sus ojos. Había algo en él que siempre tentaba su mente a ir a lugares pecaminosamente deliciosos y era difícil tenerlo tan cerca sin ropa. —Estoy —intentó decir algo, pero él colocó su palma en su mejilla y la acarició suavemente con su pulgar—, bien... Estoy bien. —Diablos que lo estás —gruñó mientras sus ojos brillaban en azul—. Tienes sangre aquí. Ella intentó tocar el mismo lugar donde él lo hizo y terminó poniendo sus dedos encima de los suyos, haciéndolo inhalar profundamente y con dolor. —Tenía puesto el casco —S

