Aleksandr fue el tercer hombre con el que estuve. En aquella época, él acababa de cumplir treinta años. Nos conocimos en una noche de estudiantes, sin esperar nada el uno del otro. Me ayudaba regularmente cada vez que tenía un problema con mi ordenador y poco a poco nos fuimos haciendo íntimos. Después, me fui a Francia en verano… Y me remplazó fácilmente. Su nueva novia jamás era celosa. Tenía 64 bits, se llamaba Komp Yuter y utilizaba Linux. Según él, los Mac estaban reservados a las tías, o a aquellos que no sabían usar las manos. Un hacker con Macintosh era para él como si Bill Gates se moviera en un Fiat Uno. Respecto a Windows, sentía una fuerte aversión, a excepción de los juegos. Todavía no nos habíamos visto desde que volví a Rusia. Intercambiamos unos cuantos correos en los que

