—¡Vaya! Julian, esto es impresionante —exclama Nora al entrar en el restaurante de alta cocina francesa que he elegido para nuestra cena—. ¿Cómo has conseguido una reserva? Me han dicho que tienen una lista de espera de meses… —Entonces se para y pone los ojos en blanco—. Bueno, no importa. ¿Qué estoy diciendo? ¿Cómo no ibas a tú a conseguir una reserva de entre toda esa gente? Yo sonrío ante su claro entusiasmo. —Me alegro de que te guste. Ahora a ver si la comida está tan bien como el ambiente. El camarero nos acompaña a la mesa, un reservado al fondo del restaurante. Pido agua con gas para los dos, en vez de vino, y también pido el menú degustación y le explico las restricciones que tiene Nora por su embarazo. —Muy bien, señor —dice el camarero, haciendo una ligera reverencia y, ant

